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Sirviendo a Dios y a otros: Los metodistas unidos honran sus votos

As part of The United Methodist Church's Baptismal Covenant, new members promise to faithfully participate in a local congregation through their prayers, presence, gifts, service and witness. But, how can they go beyond the words they profess to actually living into these vows? In a special five-part series, we look at each aspect of this membership vow, and how United Methodists can answer the call to serve Christ through the local church.

Cuando Ridge Pilcher (78 años) se unió a la Iglesia Metodista Unida, hace seis años, le encantó el llamado que Wesley hacía al servicio.

“No era tan solo una añadidura, sino que era parte importante de lo que somos los metodistas. No tienes otra opción. Tienes que involucrarte… Estar activo en tu iglesia significa obras, no solo palabras. Hablas, hablas claramente y sales y haces cosas”, dice.

Wesley escribió las Reglas Generales de la Iglesia Metodista, donde llamó a los primeros metodistas a vivir la fe “haciendo el bien en toda forma posible y hasta donde sea posible a toda la gente”. 

“El hacer el bien es parte de confesar a Jesucristo en una comunidad que incluye a gente de todas las edades, naciones y razas, tal como lo afirmamos en nuestros votos bautismales. Todo está enraizado en las ideas de Wesley y en la enseñanza de Jesús, que dijeron que nos encontramos a nosotros mismos cuando nos damos a otros”, dice el Rev. Mark W. Stamm, autor de "Our Membership Vows," a Discipleship Ministries resource.

Muy pronto Pilcher se involucró en su nueva iglesia, Iglesia Metodista Unida Havre De Grace, en Hartford County, Maryland. Los miembros de la iglesia proveían de comida a los destituidos. Así que, Pilcher se unió al grupo para ayudar. También tomó el papel de coordinadora del asilo rotativo de emergencia para personas sin hogar durante el invierno. Por una semana, la iglesia hospeda a personas con problemas de alcohol y drogas que no pueden ir los albergues regulares. Pilcher cuenta que su primera tarea fue convencer a los miembros de la iglesia que no temieran a los desamparados.

“Cuando tenemos la oportunidad de conocer a la gente que vive en estas condiciones, no debemos fingir que no lo sabemos, sino debemos hacer todo lo que podamos para cambiar la situación, tanto de individuos como de la comunidad”, nos dice. “Llegué a conocer a gente sin hogar y muchos de ellos son mis amigos. Estamos en contacto y son parte de nosotros. Nos juntamos. Nos conectamos. Eso es lo que el Señor hizo. No tenemos ese sentir de ‘ellos’ y ‘nosotros’, sino que solo ‘nosotros’”.

Oportunidades de voluntariado

El servir a Dios y a otros puede darse de muchas maneras. Las iglesias metodistas unidas ofrecen muchos tipos de ayuda dependiendo de las necesidades de la comunidad local. Los miembros de la iglesia pueden servir como voluntarios en equipos de respuesta a desastres. La Junta Metodista Unida de Ministerios Globales ofrece oportunidades para servir aquí y en todo el mundo haciendo trabajo misionero a corto plazo.

Los miembros de todas las edades pueden encontrar oportunidades para servir como voluntarios en áreas que de interés.

La Rev. Victoria Chifeche es la secretaria ejecutiva de Mujeres Metodistas Unidas de Mozambique. Su misión es empoderar a mujeres y niñas en las aldeas rurales de su país. Nos cuenta que aunque las mujeres trabajan duro, tienen oportunidades limitadas.

“Acarrean agua, recogen madera, preparan comida, trabajan los campos, cuidan de los niños y de los animales. Pero la mayoría no sabe leer ni escribir”, nos dice.

En su trabajo con Mujeres Metodistas Unidas, Victoria les enseña habilidades básicas y les ofrece herramientas de desarrollo profesional y administración de dinero para que puedan romper el círculo de la pobreza y la desigualdad.

“Entiendo que cuando uso mi tiempo sabiamente, Dios me dará más tiempo… Me esfuerzo por influenciar a los hijos de Dios con sabiduría. Así que, Dios se ocupa de incrementar mi influencia y Dios ha bendecido mi nivel de fidelidad para servirlo mejor”, agrega.

 

Rob y Helen Getman están en su sexto año de RVing a tiempo completo. La pareja divide su tiempo entre el voluntariado en los proyectos de NOMADS, visitar a la familia y hacer turismo. Foto cortesía de Rob Getman.

Para Rob y Helen Getman, la jubilación les ofreció nuevas formas de servicio a Dios. La pareja vendió su casa y compraron un vehículo recreacional (RV) para viajar juntos. Mientras visitaban las iglesias metodistas unidas en nuestro país, conocieron NOMADS (= nómadas en misión activa en el servicio a Dios). Los Getman llaman al grupo “metodista viejos del norte tratando de huir de la nieve”.

NOMADS provee la mano de obra de muchos voluntarios a las organizaciones metodistas unidas. El trabajo va de nuevas construcciones y reparaciones a misiones de alcance y reconstrucción después de desastres. Este ministerio encaja a las maravillas con el nuevo estilo de vida de los Getman que viajan en un RV, y también armoniza con su experiencia como voluntarios para trabajar con jóvenes en proyectos misioneros.

Si alguien duda de tener las habilidades o las herramientas para el trabajo, Getman le dice que lo deje en manos de Dios. “No temas tener pocas habilidades. De alguna forma los grupos logran tener las habilidades que necesitan. Dios provee. Haremos el trabajo”.

Aunque el trabajo a menudo provee oportunidad de camaradería, no quiere decir que tenemos que meter otra cosa más en nuestro ocupado calendario, dice Stamm, profesor de adoración cristiana en Perkins School of Theology, en Southern Methodist University, Dallas (TX).

“Pensemos en los padres que presentan a una pequeña para el bautismo. Se les preguntará ‘¿nutrirás a esta pequeña?’ lo que significa ‘¿Enseñarás la fe a esta pequeña?’… Me parece importante que los padres lleguen a entender que el enseñar a los pequeños es parte de su servicio. Lo último que queremos es padres jóvenes pensando que tienen que hacer algo adicional”.

Stamm afirma que el dar de nuestro tiempo y nosotros mismos es una oportunidad para estar cerca del camino de Jesús. Muchas veces hacemos que el servicio parezca más complicado de lo que es.

“La clave para ser fieles es estar presentes; llevar nuestro cuerpo a los lugares donde hay gente que sufre, en lugares donde hay gente sola; añadir otro lugar en la mesa para alguien que tiene hambre. Gran parte de ser fieles en la vida cristiana y en la vida como metodistas es una extensión de eso… encontramos nuestra vida en el amor con que nos entregamos a los demás”. 

Julie Dwyer es una escritora y editora de Comunicaciones Metodistas Unidas. Escriba a [email protected].