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Un conjunto de normas diferentes: transformación

Esta es la última parte de una serie de cuatro segmentos que tratan del conjunto de reglas diferentes que los cristianos tienen para su vida. El Rev. Pedro Pillot nos enseña aquí que para hacer discípulos de Jesucristo, la transformación empieza en nuestros corazones.

Un conjunto de normas diferentes con Pedro Pillot
3) Amor

Transcripción:

Mi nombre es Pedro Pillot. Soy pastor de la Iglesia Metodista Unida Asbury, en Camden, New Jersey.

El lema del mensaje de Jesús era simple: ¡Arrepiéntanse! Porque el reino de Dios se ha acercado. Significa conviertan sus corazones porque el mundo como ustedes lo conocen no va a durar para siempre. El mundo al que Jesús predicó unos dos mil años atrás estaba plagado del mismo mal, injusticia y opresión que vemos hoy. Las buenas nuevas que predicó eran que no tenía por qué ser de esa manera. El cambio es posible, pero implica arriesgarse; significa salir de nuestra zona de comodidad; significa dar un salto de fe hacia una forma de vida radicalmente diferente. El mensaje de Jesús nos llama a pensar en nosotros como inmigrantes en el mundo, viajando por el tiempo. Y como toda comunidad inmigrante, tenemos nuestra forma de hacer las cosas.

En este mundo, la gente más adinerada y poderosa recibe los aplausos, pero en el reino de Dios el que recibe alabanza es el que sirve a los demás.

En este mundo, acumulas para ti todo lo que puedas y haces alguna donación de lo que te sobra, pero en el reino de Dios te aseguras de que tu prójimo tenga lo suficiente para comer a la vez que tú llenas tu plato.

En este mundo, cuando alguien te hiere, tomas venganza, pero en el reino de Dios perdonamos, no porque seamos débiles sino porque sabemos que el amor es más fuerte que el mal que nos han hecho.

En este mundo, tratamos a la gente como nos han tratado, pero en el reino de Dios recordamos que debajo de las capas de trauma, dolor e ira, se encuentra la imagen de Dios en cada persona.

Si queremos seguir a Jesús con sinceridad, nuestra religión tiene que ir más allá que tan sólo aparecer en la iglesia el domingo. Tiene que ir más allá de los límites de nuestra zona de comodidad. El tratar de vivir según el camino de Dios nos lleva en forma natural a una transformación dentro de nosotros y el mundo a nuestro alrededor. Esto lo logramos a través del poder de Dios que opera a través del amor que compartimos. Seguir a Jesús significa resistir el mal, la injusticia y la opresión en todas sus formas, sea racismo, sexismo, homofobia, violencia, guerra o explotación económica.

Es imposible vivir en el reino de Dios sin ser transformados porque la lógica de reino de Dios es contraria al instinto humano. Es por esto que es un riesgo seguir a Jesús y nos requiere confiar en Dios. Nos requiere que nos arriesguemos a dar más de lo que nos sentimos cómodos de dar, a perdonar en lugar de anidar resentimiento, a amar incluso a quienes no nos aman.

Esta es la clave para todo esto –arriesgarnos a poner nuestra confianza en Dios para que seamos transformados por un amor que es tan poderoso que puede transformar el mundo a través de nosotros.