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Un conjunto de normas diferentes: amor

Esta es la tercera parte de una serie de cuatro segmentos que tratan del conjunto de reglas diferentes que los cristianos tienen para su vida. El Rev. Pedro Pillot nos enseña aquí que la regla de oro es, por cierto, el principio más difícil de cumplir.

Un conjunto de normas diferentes con Pedro Pillot
3) Amor

Transcript:

Mi nombre es Pedro Pillot. Soy pastor de la Iglesia Metodista Unida Asbury, en Camden, New Jersey.

El reino de Dios es muy distinto al mundo porque está basado en el amor. Jesús enseñó a sus discípulos que de todas las leyes de la Biblia Hebrea, las dos más importantes son amar a Dios completamente y amar a nuestro prójimo, el ser humano. Es un tipo de amor que va más allá de toda razón. No es el tipo de amor que surge naturalmente entre nosotros. Como humanos, tenemos la tendencia a pagar a otros tal como nos han pagado. Si alguien es bueno conmigo, naturalmente yo seré bueno con él o ella. Si alguien es malo conmigo, yo seré malo con él o ella. Pero la vida no tiene que ver con ser bueno o malo. Uno puede ser bueno en una forma y completamente malo en otra. No importa cuántas palabras lindas digamos si niegan el valor de otro ser humano. No importa cuánto uno diga cosas como “odio el pecado pero no al pecador”, si uno usa el lenguaje para negarle al llamado pecador su valor como ser humano. Nuestro instinto es responder con el mismo mal al atacante que nos afrenta. El mismo pasaje bíblico que nos dice que el amor es paciente y que el amor es bondadoso, también afirma que el amor no insiste en su propio camino. Cuando lanzamos cosas hirientes a otros, incluso cuando si son ciertas o creamos que lo son, sabiendo que dichas palabras no van a provocar cambio sino más sufrimiento, realmente no estamos expresando amor. Lo que estamos haciendo es insistir en nuestro camino. Lo opuesto al amor.

Nuestro instinto es devolver el mal al atacante que nos denigra. Pero Jesús enseñó a sus discípulos: “amen sus enemigos”. Amen a aquellas personas que no los aman o no los amarán o que no podrán hacerlo. Jesús dijo: “Oren por aquellos que los persiguen”. Porque en el reino de Dios se nos llama a desearle el bien a quienes nos desean el mal, se nos llama a amar a quienes nos aman y a quienes nos odian.

En el reino de Dios, no hay cabida para amores a medio camino porque Dios nos ama completamente. Nos ama tal como somos sin considerar el bien que podríamos hacer y a pesar del mal en el que estamos estancados. Dios nos ama. La historia de la creación que encontramos en Génesis dice que los seres humanos fueron creados a la imagen de Dios. Esto significa que algo en nosotros refleja cómo es Dios. Cuando miramos el rostro de la persona que nos ha agraviado, que nos ha herido, miramos a una imagen distorsionada que, en algún lugar debajo de esas capas de odio, refleja el amor de Dios.

Cuando me cuesta amar a personas difíciles de amar, pienso en mi abuela. Ella era de Arecibo, Puerto Rico. Hablaba en una forma muy peculiar. Cada vez que me encuentro con otra abuela portorriqueña que pronunciar las cosas como lo hacía mi abuela, siento que el amor que tengo por mi abuela empieza a influir en mi interacción con dicha persona. Es un reflejo involuntario. Así que, miro a la persona difícil de amar y trato de acordarme que debajo de esa coraza dura que lleva hay una imagen de Dios tal como la mía. De modo que, en su interior es como yo.

El amor que sirve como la base del reino de Dios no es un amor a medias. No tiene estipulaciones y condiciones. Es un amor radical y universal. Jesús a menudo se encontró en la compañía de gente que había sido marginalizada por su comunidad. Era gente marcada por la sociedad como personas sin valor a causa de su origen étnico, de una enfermedad, incapacidad o el trabajo que realizaban. Cuando Jesús les hablaba, no ponía atención a las etiquetas que llevaban sino que veía en ellos la flama de lo divino brillando a través de todo, y simplemente los amaba.

En la carta que escribió desde la cárcel de Birmingham, el Dr. Martin Luther King le preguntó a sus colegas: “¿No fue Jesús un extremista del amor?” El Dr. King vio lo que la gente blanca de su tiempo no podía ver, esto es, que Jesús opera bajo un grupo de reglas distintas de las del mundo a su alrededor porque era un extremista ideológico por el principio del amor. En un mundo que es generoso con el rico pero odioso con el pobre, un mundo que quiere que paguemos mal con mal, la única ideología digna de ser seguida es la ideología del amor piadoso, y es la única ideología con el poder para transformas el mundo.