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El método del metodismo se expande: las Sociedades y el Nuevo Aposento

Juan Wesley extendió su obra de reunir a metodistas en sociedades y clases en el Nuevo Aposento en Bristol, Inglaterra. Foto: Kathleen Barry, Comunicaciones Metodistas Unidas.
Juan Wesley extendió su obra de reunir a metodistas en sociedades y clases en el Nuevo Aposento en Bristol, Inglaterra. Foto: Kathleen Barry, Comunicaciones Metodistas Unidas.

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Parte 2 de una serie de tres artículos sobre formación de discípulos ayer y hoy (Parte 1 | Parte 3).

Crecer en discipulado con un grupo pequeño —al igual que unirse a un grupo de acondicionamiento físico o a un grupo de paternidad para madurar como padres de familia— requiere practicar a diario lo que uno aprende cuando se reúne el grupo.

Los Wesley no fueron los primeros en descubrirlo. El Club Santo de Oxford, del que se habló en el primero de estos tres artículos, seguía la tradición de las sociedades religiosas que habían estado cobrando popularidad en Inglaterra desde 1670. Con el paso del tiempo, algunos de los primeros miembros del Club Santo abandonaron otras sociedades para unirse a Juan, Carlos y los otros.

A medida que los miembros del Club Santo egresaban de la universidad, algunos de ellos convirtiéndose en sacerdotes de la Iglesia de Inglaterra, formaron sociedades similares al Club Santo de Oxford a donde quiera que iban. Los Wesley, por ejemplo, llevaron el modelo a América en su viaje misionero a Georgia.

A su regreso de América, los hermanos se unieron y encabezaron sociedades. Cada uno sentía la seguridad de la salvación, lo que Juan describió como su  extraña” tras su participación en las reuniones de la sociedad.

Poco tiempo después de su experiencia conmovedora, un ex miembro del Club Santo invitó a Juan a ir a Bristol. George Whitefield, otro sacerdote en la Iglesia de Inglaterra, había iniciado allí un ministerio de predicación de campo pero estaba a punto de partir para su propio viaje misionero a América.

Juan Wesley desarrolló el modelo de Sociedades, Clases y Bandas para la gente de Bristol, y poco después, las usó también en otros lugares. Foto por Kathleen Barry, Comisión Metodista Unida de Comunicaciones.

Wesley predicó y empezó a formar a los fieles de Bristol para crear una Sociedad Metodista. El propósito de las sociedades metodistas era apoyarse unas a otras en busca de la “santidad de corazón y vida”, que significa “amor universal que inunda el corazón y rige la vida” (de “Consejos para un pueblo llamado metodista”).

Aunque se dice que Whitefield era un predicador de calidad superior, la Sociedad creció rápidamente bajo el liderazgo de Wesley.

El crecimiento fue tan drástico que, unos meses luego de su primer sermón, los metodistas de Bristol empezaron a construir una casa de reunión llamada el Nuevo Aposento, que es visitado por el Peregrinaje Wesley en InglaterraEl Nuevo Aposento refleja la obra de la Sociedad Metodista para amar tanto a Dios como al prójimo

Desde el púlpito en la capilla del Nuevo Aposento, Juan Wesley y otros predicaron durante las Reuniones de la Sociedad, que también incluían momentos de enseñanza y canto.

Las bancas fijas en los que hoy se sientan los peregrinos no son las originales del edificio. En la época de Wesley, el mobiliario era desmontable porque la casa de reuniones también era un centro para la obra de misión de la Sociedad. Desde el Nuevo Aposento, los metodistas alimentaban a los pobres, impartían clases a los niños, repartían remedios a quienes no podían costear un médico y servían a su comunidad de otras maneras.

La Clase

Wesley se topó por casualidad con una de sus innovaciones mientras servía a la gente de Bristol.

Para pagar la deuda contraída por la construcción, uno de los líderes le sugirió a Wesley que cada miembro de la Sociedad donara un centavo  a la semana. Para facilitar la colecta, Wesley dividió la sociedad en “Clases” de doce y nombró Líderes de Clase que aceptaron recolectar el dinero y pagar por quienes no podían costearlo.

Las bancas en El Nuevo Aposento no son originales, pero el reloj sí. Juan Wesley aconsejó a sus predicadores “Ser puntuales. Hacer todo precisamente a tiempo”. Foto por Kathleen Barry, Comisión Metodista Unida de Comunicaciones.

Durante sus visitas semanales, los Líderes de Clase notaron que algunos miembros de la Sociedad batallaban para ir en pos de la santidad. Poco después, los deberes de los Líderes de Clase se extendieron para fungir también como consejeros espirituales para los miembros de sus clases.

Las reuniones semanales de la Clase pronto reemplazaron a las visitas individuales. En las reuniones de Clase, “se hizo una investigación completa de la conducta de cada persona... Se daban consejos o se hacían reprimendas según fuera necesario, se solucionaban disputas y malos entendidos.”

Además de las reuniones de Sociedad y Clase, Bandas de unas cinco personas del mismo género y estado civil se reunían para confesarse pecados y dificultades específicas unos a otros. Se calcula que alrededor de uno de cada cuatro metodistas participaban regularmente en una banda.

Los metodistas también asistían a un culto cada semana en su iglesia local, y recibían el sacramento de la Santa Comunión.

La intención de todas estas actividades era cultivar a las personas para convertirse en líderes de discipulado que vivían su amor por Dios y el prójimo, justo igual que lo había hecho el Club Santo de Oxford años antes.

Las Reglas Generales

Para mantener a los miembros enfocados en su búsqueda de la santidad, Wesley desarrolló las Reglas Generales de Nuestras Sociedades Unidas. Wesley escribió,

Por lo tanto, se espera de todos los que permanezcan en esto que sigan poniendo a prueba su deseo de salvación,

Primero: No causando daño, evitando el mal de todo tipo …;

Segundo: Haciendo el bien en todas las formas posibles y, en la medida de lo posible, a todos …;

Tercero: Cumplir con todos los decretos de Dios (BOD 2012, ¶102).

Hoy en día, las Reglas Generales han sido integradas a la Regla General de Discipulado, “Para dar testimonio de Jesucristo en el mundo, y para seguir sus enseñanzas por medio de actos de compasión, justicia, adoración y devoción bajo la guía del Espíritu Santo” (BOD 2012, ¶1117.2.a).

Aunque Wesley no utilizó los términos compasión, justicia, adoración y devoción, estas prácticas capturan la plenitud de los medios de gracia que Wesley describe en el Reglamento General.

Los actos de compasión y justicia son obras de misericordia; las dos primeras Reglas Generales. Los actos de compasión son los que hacemos para ayudar a un amigo, familiar o persona desconocida. Los actos de justicia son los que hacemos juntos, como comunidad de fe, para abordar las causas del dolor de nuestro prójimo.

The sign at the entrance of the New Room, celebrates the ministry of John and Charles Wesley yesterday and today. Photo by Kathleen Barry, United Methodist Communications.

El Nuevo Aposento es el lugar “donde Juan y Carlos Wesley crearon un movimiento que sigue ayudando a moldear la vida de millones de personas”. Foto por Kathleen Barry, Comisión Metodista Unida de Comunicaciones.

La adoración y la devoción son obras de piedad: prácticas que Wesley llamaba “los decretos de Dios”. Los actos de devoción son prácticas que hacemos en privado para alimentar nuestra relación personal con Dios. Los actos de adoración son los que hacemos cuando nos reunimos como congregación para ofrecernos en servicio a Dios a través de oración, alabanza, proclamación y sacramento.

El Libro de Disciplina asigna a los Ministerios de Discipulado de La Iglesia Metodista Unida la tarea de alentar, abogar y brindar recursos, capacitación y apoyo para facilitar la formación de grupos de rendición de cuentas en las iglesias metodistas unidas.

Las reuniones de Clase de los primeros metodistas en el siglo 18 han sido adaptadas a la actualidad para formar Grupos de Pacto de Discipulado y Líderes de Clase.

Aprende más sobre los Grupos de Pacto de Discipulado y nuestro llamado a hacer discípulos en la Parte 3.

Nota del editor: Este artículo se publicó originalmente el 27 de septiembre del 2016.

*Joe Iovino trabaja para UMC.org en la Comisión Metodista Unida de Comunicaciones. Puedes contactarlo por correo electrónico o en el 615-312-3733.