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Shirley Bachelder: una lista rebosante de deseos

Anuncios que presentan a una metodista unida de 95 años comparten un mensaje de amor y esperanza. Foto por Christopher Fenoglio, Comunicaciones Metodistas Unidas.
Anuncios que presentan a una metodista unida de 95 años comparten un mensaje de amor y esperanza. Foto por Christopher Fenoglio, Comunicaciones Metodistas Unidas.

La lista de deseos de Shirley Bachelder fue creciendo hasta producir una vida de aventuras y celebraciones.

El 3 de abril del 2016, Bachelder celebró 95 años de vida con su escuela dominical en la Iglesia Metodista Unida Christ, cerca de Nashville, Tenn. En estos días, había letreros en la ciudad que tenían una foto de Bachelder con un mensaje que Dios le había pedido que compartiera: Ámense unos a otros. La historia de estos anuncios llegó a todo lugar, y esta nonagenaria recibió mensajes de todo el mundo.

La primera vez que escribimos acerca de Bachelder fue en noviembre del 2014, cuando a los 93 años se fue a un campo remoto en Tennessee a las 5:45 de la mañana con una temperatura de solo 27 grados. En dicho campo se metió dentro de una góndola de mimbre para dar un paseo en un globo aerostático, dejando muy en claro su valentía. Con una delicada guirnalda de flores de seda en su sombrero, esta mujer llena de confianza hizo marcó otro ítem de su lista de deseos para indicar “cumplido”.

“Me habría subido a ese globo incluso con cero grados”, nos dijo. “Lo único que necesitaba era un par de guantes, mi sándwich y una taza de café, y estaba lista para irme”.

¿Fue este vuelo en globo al amanecer a Leiper’s Fork, Tennessee, un sueño hecho realidad para una mujer que vino de California?

“Dios estaba allí”, dijo. “Me sentí tan cerca de él. Sentí que me decía: ‘Bien, ¿qué te parece, Shirley’?”

Cuando Allen Johnston, miembro de la Iglesia Metodista Unida Christ, se dio cuenta de que Bachelder tenía en su lista de deseos un “viaje en un globo aerostático”, planeó hacerlo realidad con su amiga. El 3 de noviembre de 2014 y en compañía de otro nonagenario miembro de la iglesia, la “señorita Shirley” levantó vuelo hacia el cielo.

“Shirley siempre tiene una gran historia que contar”, dice Johnston. “Es una persona muy feliz. ¡Es contagiosa!”

  Shirley Bachelder, 95, shares in an episode of our podcast how she stays in constant communication with God. Photo by Fran Walsh, United Methodist Communications.  
Desde que cumplió 80 años, Shirley Bachelder siempre llevó una flor en su pelo en honor a Dios.

La aureola de Shirley

Cuando cumplió ochenta años, Bachelder miró alrededor en la habitación púrpura (su color favorito) y contó sus bendiciones. Quería encontrar una forma de honrar a Dios. Desde ese momento empezó a llevar en el pelo una flor como “guirnalda de gratitud”. Llevó la flor incluso durante el viaje en el globo aerostático. Algunos dicen que la flor es su halo.

“Le dije a Dios: ‘voy a celebrar cada día contigo y te voy a dar gracias cada día por todo’”, nos dice.

Los miembros de la IMU Christ seguirán ayudándola a cumplir su lista de deseos: hacer un viaje a Irlanda, competir en “Wheel of Fortune”, visitar una casa de mariposas y hasta avistar un azulejo (sialia) en Tennessee.

“Si uno tiene una lista de deseos quiere decir que uno está vivo”, explica Bachelder. “La gente que ya no buscan hacer cosas creativas han decidido morir. Todos necesitamos uno plan loco para entusiasmarnos, a fin de enfrentar la vida con mucha diversión y amor”.

Bachelder empezó su lista de deseos cuando tenía solo 9 años. Sus maestras de escuela le contaron historias que la dejaron fascinada, historias acerca de lugares lejanos e ideas atrevidas. Su lista de deseos la ha llevado a realizar muchas cosas, como volver a la universidad cuando tenía 50 años, graduándose con honores a los 60 años. Publicó historias en Selecciones y ha comido todo tipo de comidas. Avestruz… muy rica; búfalo… delicioso; ballena… ¡no gracias!

Hace unos años, un conocido le sugirió que vea a un geriatra que le aconsejaría que vaya más despacio. Pero el quedarse estancada no estaba en su lista de deseos.

“He consultado con varios geriatras y ninguno me dijo jamás que vaya más despacio”, nos dice enfáticamente. “¡La vida es para los vivos y no llegaré a la meta arrastrándome!” 

Nota editorial: Shirley Bachelder falleció el 30 de noviembre de 2020, a los 99 años.