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Conciencia de los privilegios

Comprobando el privilegio personal
Comprobando el privilegio personal

Por muchos años, me consideré una persona culta. Pensaba que era una persona de mente abierta y capaz de entender la cultura de otros. ¿Por qué no? Desde que tuve 11 años, viajé por el continente a diferentes países y lugares donde conocí gente y culturas.  Vengo de una familia que se considera progresista y, en muchas formas, defensores de la justicia. Al radicarme en los Estados Unidos durante mi adolescencia, empecé a enterarme de lo que es el racismo. La percepción que tuve del racismo los años que viví en América Latina era privilegiada porque soy una latina blanca que vivía una vida de clase media.

Me parece que el acto racista más significativo del que haya sido testigo fue lo que le ocurrió a una amiga. Yo tenía trece años y no lo pude entender. Es algo que todavía me afecta todos los días ahora que me preparo para servir en una iglesia multiétnica en Oregón.

Así que, déjenme que les cuente lo que le pasó a mi amiga María. Ella es una chicana que vivía al norte de Las Vegas. Era muy hábil para hablar y escribir en español. Cuando me mudé a los Estados Unidos, me ayudó mucho explicándome todos mis cursos y cómo funcionaba la escuela secundaria en 2006. Fue una bendición tener a María en mi vida y creo que en algún momento olvidé por qué María era parte de mis clases de ESL. Ella sabía más que todos en la clase y no me hablaba en español para nada. De hecho, nuestras conversaciones eran en Spanglish. La realidad era que su distrito escolar la estaba clasificando debido a un formulario que su madre llenó cuando María se matriculó en la escuela.

Es común que los niños y niñas que hablan español en casa sean puestos en clases ESL sin haber evaluado su competencia en inglés. Esto es lamentable porque los priva de aprender más y alcanzar sus capacidades. También los retrasa en sus estudios porque muchas veces los tipos de cursos que pueden tomar dependen de su conocimiento de inglés. Algunos años después de que gradué de la secundaria vi a María –mi amiga que me regaló un rosario– cargando su bebé con sólo quince años. Abandonó la escuela y sus sueños de ir a la universidad. Nunca más la vi. Ahora que soy adulta y me preparó para mi nuevo nombramiento ministerial, las experiencias de María tienen un significado profundo para mí porque ahora entiendo que debido a que María era castaña y mujer nunca tuvo la oportunidad de alcanzar sus sueños. El sistema no la apoyó a ella ni a sus sueños, y yo también le fallé como amiga.

¿Qué tiene esto que ver con el racismo y el ministerio? Hace un tiempo se me invitó a participar en un ministerio multicultural en la Iglesia Metodista Unida. Como había cursado estudios étnicos y escrito, abogado, viajado y desafiado a otros en asuntos raciales, pensé que por demás merecía el privilegio como latina educada, blanca y heterosexual. Al preparar un grupo de cursos con mi iglesia en asuntos espinudos para dialogar acerca de la raza, me di cuenta que primero debía aconsejarme a mí misma.

Pensaba “tengo tantas experiencias de mi propia vida que estoy capacitada para remecer a la gente blanca privilegiada”, sin saber que la primera persona que necesitaba entrenamiento y enseñanza era yo.

La gente me ha llamado muchas cosas groseras, así que estaba en modo de supervivencia cuando llegué por primera vez a mi nueva iglesia. Ya tenía algo que decir antes que nadie me dijera algo. Pero en mi interior estaba asustada de que ya no trabajaría sólo con mi comunidad latina que conocía tan bien, sino que trabajaría con una congregación anglosajona y filipina. No sabía cómo comportarme.

Oregon United Methodist Church

Los pastores a menudo creemos que tenemos las respuestas a las preguntas de los miembros de la iglesia. Creemos que el entrenamiento que hemos recibido de la iglesia en cuanto al multiculturalismo sólo se aplica a la gente de la iglesia. Pero en el camino aprendemos de los prejuicios que nosotros tenemos hacia otros y tememos que estos prejuicios se hagan patentes. Muchas veces veo a pastores compartiendo en Facebook “Black Lives Matter”. Otra gente también lo hace. ¿Pero realmente nos preocupamos por nuestra gente negra y castaña allí donde viven?

¿Está usted cuestionando cada interacción que tiene con miembros de la comunidad en base a la consciencia de su propia cultura? ¿Es usted capaz de salir de su situación de privilegio para tener una auténtica conversación con otros, a la vez que usted reclama su propia identidad como un humano sin oprimir a nadie? Estas son preguntas difíciles que tenemos que hacernos cuando realizamos nuestra labor. Antes de publicar algo en medios sociales, nos debemos preguntar: ¿Somos inclusivos en nuestra experiencia diaria?


Keren Rodríguez ha sido miembro de la Iglesia Metodista toda su vida. Recientemente ha sido nombrada pastora en una iglesia multicultural de Oregón. Al presente está sacando una licenciatura en Estudios Globales con mención en sociología y estudios chicano-latinos en la Universidad Portland State. Escríbale a [email protected]