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¿Por qué nos encanta la Guerra de las Galaxias?

¿No estamos cansados de la Guerra de las Galaxias (Star Wars)? Ya han pasado más de 40 años. La franquicia es más vieja que muchos de sus adeptos.

Es una serie rica y profunda. Pronto veré la última película en mis pijamas con motivos Star Wars, bebiendo leche de una taza de la colección Han Solo y tratando de no notar el adorno navideño Darth Vader con sombrero de Santa.

Usted pensará que ya tuve suficiente, ¿cierto?

¿Por qué nos gusta tanto la Guerra de las Galaxias?

Star Wars afirma que dentro de nosotros hay dones y poderes liberadores. Nuestro desarrollo no consiste en arreglar nuestras vidas quebrantadas. El desarrollo es liberación y poder sobre el quebrantamiento.

Disney no lo cree. Continúan produciendo contenido Star Wars porque los amantes de la ciencia ficción continúan consumiendo sus productos. A pesar de la completa saturación cultural y algunas películas que nos desilusionaron, continuamos nuestro entretenido escape a una galaxia muy, muy lejana.

Con cada película, muchos de nosotros esperamos ver que la franquicia volvería a ser lo que era. Esperamos ver que las historias captasen nuestros vuelos creativos de fantasía, tal como lo hicieron una vez cuando éramos niños. Nuestro anhelo por una nostalgia actualizada nos mantiene comprando boletos y mercadería.

La última trilogía (The Force Awakens, The Last Jedi y The Rise of Skywalker) se aseguró de que supiéramos que el establecer un camino hacia el pasado no es el camino hacia el futuro. Estas películas terminaron con el pasado afectuosa pero también abruptamente.

Por cierto, las películas dejaron casi todo el pasado atrás. Nuestro viejo personaje favorito murió. Algunos personajes, como Darth Vader y Obi-Wan Kenobi, no se jubilaron. Quizá lo más conmovedor fue que nuestra esperanza de restaurar la galaxia según nuestra expectativa nostálgica se desvaneció cuando un rayo quemó un árbol Jedi sagrado.

Jedi Master Yoda from Star Wars

En una escena muy significativa de The Last Jedi, el antiguo Maestro Jedi Yoda se le aparece a Luke Skywalker cuando Luke debatía qué debía ocurrirle al orden Jedi. Luke le dice a Yoda que “lo va a quemar todo”. Yoda no solo lo desafía a hacerlo, sino que produce un rayo que golpea un árbol sagrado que alberga varios textos sagrados Jedi. El poder de la escena sugiere que no se volverá atrás como las cosas eran en el pasado. El restaurar el pasado no nos moverá hacia el futuro.

Yoda usa la Fuerza para llamar al rayo destructor del árbol. La Fuerza es uno de los aspectos del universo de Star Wars que muchos aplauden. La Fuerza es un poder misterioso. Existe en el mundo alrededor de nuestros personajes. Pero también existe como un poder dentro de los personajes. Este poder entrega capacidades que de otra manera pensaríamos imposible. Nos encanta esta idea, especialmente cuando tantos de nosotros luchamos con sentimientos de impotencia e insuficiencia.

Luke se sentía inadecuado. En estas últimas películas, su conflicto se centra en estar desilusionado de no haber podido restaurar el pasado. Aunque una vez pudo restaurar a su padre a su “verdadera” identidad anterior, Luke sentía que no había podido restaurar el orden Jedi. En su frustración, dejó de tratar y se refugió en un mundo escondido que contenía textos históricos del orden Jedi. Se sentía cerca del pasado pero no participaba en el futuro. Aparentemente había decidido arreglar el pasado o descartarlo. Pero con un solo rayo Yoda borró la decisión de Luke, liberándolo para llegar a ser el Jedi del futuro.

Luke sentía una devoción religiosa hacia el orden Jedi. Muchos de nosotros tenemos sentimientos hacia la religión que son similares a los sentimientos que Luke tenía hacia el orden Jedi. Su conflicto es el mismo conflicto que opaca nuestros sentimientos acerca de la fe. Ansiamos una restauración.

La historia cristiana no es una de restauración, sino que apunta a la recreación, a lo nuevo y redimido. Se nos dice que todos los que están en Cristo son una nueva creación. Lo antiguo terminó, lo nuevo está aquí.

Por tanto, si alguno está en Cristo, ha llegado la nueva creación: Lo antiguo ha pasado, lo nuevo ya está aquí” (2 Corintios 5:17)

Luke ansiaba borrar los errores del pasado. En la escena del árbol quemado, Luke y Yoda sostienen una reveladora conversación acerca de los errores de Luke. Yoda le dice que sus errores son valiosas lecciones para Luke y los que vendrán después. Yoda sugiere que la mejor forma de vida no es la restauración de lo que antes fue, sino un movimiento histórico informado hacia lo que puede ser.

La Guerra de las Galaxias nos recuerda que el movimiento humano no es simplemente arreglar nuestro ser quebrantado. El desarrollo es más bien utilizar nuestros dones para liberar el poder que tenemos dentro. Como gente espiritual reconocemos la naturaleza divina del poder que está en nosotros. De modo que, nuestra religión no es tan solo una cubierta para nuestro quebrantamiento. Es un pasaje que nos permite conectarnos con el poder que nos impulsa hacia la recreación. El mensaje comunica el poder interno que nos libera del quebrantamiento. 

Mientras que Yoda y Luke contemplaban cómo se quemaba el árbol, Yoda le entrega a su estudiante una última lección: “Somos los que crecemos hacia adelante: Esa es la verdadera responsabilidad de todo maestro”. Esto nos recuerda que el pasado no es perfecto. También es un mensaje de esperanza. La esperanza impulsa gran parte de lo que encontramos verdaderamente hermoso en la historia de Star Wars: Hay esperanza en que la amistad, la bondad, comunidad y perseverancia no son tan sólo altruismo. Son cosas que derrotan el egoísmo, la división, la codicia y el odio. Quizá lo que realmente nos atrae en la historia de Star Wars es que el amor triunfa a pesar de todo.

La Guerra de las Galaxias nos entrega una anécdota sobre la esperanza. Para quienes tenemos la esperanza de que, al final, el amor vencerá sobre el quebrantamiento del mundo, Star Wars continúa alimentando nuestra expectación creativa, y nos recuerda que debemos seguir mirando hacia adelante.


Ryan Dunn, es ministro de involucramiento por la web, Comunicaciones Metodistas Unidas. Cuando era pequeño vio la película Star Wars y todavía beben de su vaso conmemorativo Jabba el Hutt que le dieron con su Happy Meal en 1983.