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Elige la soledad y ríndete

Fasting is an act of emptying oneself
Fasting is an act of emptying oneself

El sol se pone sobre la ciudad mientras estoy parada en la cocina sintiéndome devastada. Lucho con la muerte prematura de una amiga de mi niñez. Tengo tantas preguntas, tantas emociones. Siento un vacío agudo. El gozo del éxito se desvanece. Las cosas que he venido buscando –logros, aventuras y adquisiciones materiales– ya no tienen la importancia que tenían. La trágica muerte de mi amiga me fuerza a reflexionar en mis propios momentos cuando me sentí vacía y quebrantada.

¿Por qué ayunar?

No tiene que ver con perder de peso o ganar bendiciones o favores especiales. Madison Myers sugiere que necesita ayunar para “vaciar mi cuerpo físico para que esté allí donde yo estaba espiritual y emocionalmente”.

Miro atrás a aquellos tiempos cuando la oscuridad me derribó, aunque siempre estaba consciente de que Dios no estaba lejos. Muchas veces puedo recordar la presencia de Dios por medio de una canción o sueño, una impresión o la palabra amable de un extraño. Muchas veces cuando estaba dolida y tratando de llenar el vacío con placeres terrenales, Dios aparecía. No con vergüenza o castigo sino con amor. Pero tantas veces lo ignoré.

Escuché las canciones y vi las señales con las que Dios trataba de llamar mi atención, pero seguí escondiendo mi cabeza en la arena. Era más fácil ignorar y distraerme de mis problemas que enfrentarlos.

En aquel momento en mi cocina, canté una canción a Dios de esta forma:

Oh cuán gran deudora de la gracia

Diariamente soy forzada a ser

Que tu gracia como una cadena

Ate mi corazón errante a ti

Propensa a vagar, Señor, es lo que siento

Propensa a dejar al Dios que amo

Aquí está mi corazón, oh, tómalo y séllalo

Séllalo para tus atrios arriba


Jesús me vio como una extraña, como una viajera débil y cansada que estaba perdida. En ese momento sentí como si hubiese llegado al fin de mi misma. Sentí que Dios llenó mi vacío, calmó la tormenta de mi caos espiritual, y volví a sus brazos de amor.

Han pasado dos semanas desde esa puesta de sol melancólica. He gastado la mayor parte de ese tiempo a solas con Dios. Mis amistades me dicen que parezco mejor, que entrego una mejor presencia más pacífica que antes. Aunque nada en mi mundo exterior ha cambiado, algo dentro de mí cambió. Encuentro que Dios puede llenar el vacío mejor que cualquier cosa. Dios puede calmar las caóticas aguas de la oscuridad. Dios llena el vacío.

Soy propensa a los excesos al intentar llenar este vacío yo misma. Tomo demasiado café, puedo comerme una pizza entera y emprender muchos proyectos y eventos sociales porque, a fin de cuentas, nunca es suficiente. Cuando concluí que tengo un problema con los excesos, experimenté con el ayuno. No con la intención de perder de peso o para ganar las bendiciones de Dios, sino solo para vaciar mi cuerpo físico para que esté allí donde yo estaba espiritual y emocionalmente. Ayuné dos o tres días porque durante ese tiempo encontré que Dios era capaz de llenarme espiritual y emocionalmente.

Mi experimento con el ayuno me llevó a encontrar un devocional visual que ha jugado un papel importante en el renacimiento de mi fe. El libro Prayer por Justin McRoberts y Scott Erickson tiene un subtítulo que le viene bien a una imagen que decía “quizá soy la misma en carácter y postura a pesar de mis circunstancias. Quizá soy una persona entera sin compromiso”. Esas palabras resonaron conmigo porque me enseñaron que puedo estar intacta incluso cuando mi mundo externo no lo es. Es la gracia amorosa de Dios lo que me hace entera; y no mis intentos de hacerme una persona entera.

Agosto se acercaba, y así también muchas bendiciones. Bendiciones de amistad genuina, oportunidades que pensé eran inalcanzables, y el reconocimiento por mi ardua labor con proyectos y mi vida.

Ven Fuente de toda bendición

Sintoniza mi corazón para cantar tu gracia


Mi vida es una historia de la gracia divina. He llegado a aprender que Dios está siempre presente en mi vida, sea que lo reconozca o no. Incluso si me alejo, si tengo dudas, Dios me encuentra allí donde estoy. Ilumina el siguiente paso que debo dar, y me da la libertad de elegir si lo tomo o lo dejo. Dios te llama a una vida llena de amor, aventuras, altos y bajos. A través de todo, Dios quiere caminar contigo porque una vida llena de la presencia divina es una vida bien vivida.


Madison Myers es estudiante de la Universidad de Tennessee, Chattanooga, donde cursa una carrera en mercadeo. Ha viajado a la mayoría de los parques nacionales y busca verlos todos.