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Respirando en Dios

Presencia, respiración y meditación
Presencia, respiración y meditación

El rabino Kushner escribe acerca del lugar más sagrado del templo en su libro God Was in This Place and I, I Did Not Know.

Nos explica que este lugar era tan sagrado que sólo el Sumo Sacerdote podía entrar en él una vez al año, el día de Yom Kippur. El sacerdote entraba a dicho aposento con una cuerda atada a su cuerpo porque, en el caso de que cayera muerto, nadie habría podido entrar para sacar su cuerpo. Una vez dentro, el deber del Sumo Sacerdote era pronunciar las cuatro letras del nombre de Dios: Yod, He, Vav y He.

El rabino Kushner explica que la razón de por qué el nombre Dios no debía pronunciarse era que el nombre de Dios es el sonido de la respiración. Así que, el Sumo Sacerdote tenía que pasar por un rito de purificación para tan sólo respirar en la presencia de Dios, –y yo deduzco que este ritual era más riguroso que un ritual de purificación normal puesto que se preparaba para entrar al lugar más santo de la tierra.

¿Cómo puedes encontrar la presencia de Dios?

Una vez traté de sentarme de una manera meditativa para concentrarme en mi respiración. Me puse demasiado nervioso y autoconsciente y… aburrido. Me pareció una pérdida de tiempo.

No es extraño que algunas veces sea más fácil estar ocupado que estar quieto y respirar (¿o sólo me ocurre a mí?)

Nuestra cultura idolatra el estar ocupado. Mientras más ocupado estás, más importante luces.

La vida se vuelve muy ocupada.

Hay tanto por hacer.

Tantos plazos que cumplir.

Tanta gente con la que juntarse.

Tantos encargos que realizar.

Reuniones a las que asistir.

Y después más. Y después más todavía. Y mucho más. Y después reuniones que no tenían por qué serlo llenan nuestro calendario.

Nos mantenemos en movimiento, nos movemos, y hacemos, hacemos, hacemos.

Pero esto tiene un alto costo en nuestra humanidad, en nuestras almas.

Volvemos como esclavos a Egipto donde nuestro día está lleno de trabajo para cumplir con nuestra cuota de ladrillos. Ladrillo tras ladrillo, tras ladrillo. Dormir. Ladrillo tras ladrillo, tras ladrillo…

La vida se convierte en nada más que cumplir obligaciones y medir cuánto hemos producido. Cambiamos nuestra libertad por las cadenas de la vida ocupada. Volvemos a Egipto.

No hay gozo en vivir de esta forma.

Es por esto que Dios nos recuerda y, realmente, nos manda guardar el día de reposo que es el acto intencional de descansar del trabajo para adorar a Dios y conectarnos con él. Los judíos observaban el día de reposo partiendo de la tarde del viernes para terminar en la tarde del domingo. Los cristianos por lo general usan el día domingo como día de reposo, para descansar de nuestras labores para tener comunión con Dios, para recordar que ante todo somos hijos de Dios.

Se nos recuerda que somos seres humanos y no seres hacedores cuyas vidas revuelven alrededor de la producción y los resultados.

El Sumo Sacerdote se preparaba, pero no para oficiar un ritual elaborado y recitar una larga liturgia, sino que sólo decía el nombre de Dios, el cual es el sonido de la respiración. El Sumo Sacerdote ocuparía su tiempo en el lugar más santo de todos sólo respirando… y siendo.

¿Cuándo fue la última vez que usted se permitió simplemente respirar y ser en la presencia de Dios?

Encontrando reposo

Este acto de descanso detiene nuestros diarios rituales de hacer cosas, y hacer y hacer. El descanso cambia nuestra concentración a simple ser.

¿Por qué es el día de reposo tan importante que Dios nos lo dio en el cuarto mandamiento?

Porque es fácil perder nuestra alma en el trabajo. Es fácil vivir como un robot que opera en una línea de ensamblaje. Es terriblemente fácil convertirse en un humano hacedor, no un ser humano.

El día de reposo nos recuerda que nuestro valor no se basa en lo que hacemos o en cuánto producimos, sino del hecho de que somos hijos e hijas de Dios.

El día de reposo nos ayuda a encontrar la belleza que nos rodea y que damos por sentada.

El día de reposo nos centra en la presencia del Dios que siempre nos rodea.

El vivir ocupados nos quita la vida.

El día de reposo nos da vida.

¿Mencione las cosas que dan vida y que usted no ha sido capaz de hacer por estar tan ocupada?

¿Cuándo fue la última vez que usted se permitió hacer cosas que dan vida y que le recuerdan a Dios?

¿Cuándo fue la última vez que usted hizo una pausa para simplemente respirar diciendo el nombre de Dios, Yod, He, Vav, He?

Explore algunas maneras de encontrar paz a través de la presencia de Dios por medio de nuestra sección de Prácticas espirituales. 


Joseph Yoo se mudó de la costa oeste para vivir feliz en Houston, Texas, con su esposa e hijo. Sirve en Mosaic Church, Houston. Visite josephyoo.com