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De la adicción y el miedo a la libertad

“Mi nombre es Ryan. Soy alcohólico”. Estas son las palabras más temidas que jamás haya pronunciado. La primera vez que dije estas palabras, lo hice con temor y temblor. Mi voz temblaba. Mis manos estaban húmedas. No estaba seguro de si lo diría cuando llegase mi turno. Mi cabeza daba vueltas. Lo único que pensaba era: “soy un pastor. ¿Qué van a pensar de mí? No quiero hacerlo. No quiero estar aquí. ¿Cómo fue que llegué aquí? ¿Cómo es que mi vida tocó fondo? Esto no debería haber ocurrido”. Pero pronuncié las palabras. Lo admití. Y entonces me sentí liviano como si un peso se hubiera levantado de mis hombros como jamás lo hubiera imaginado.

Me sentí como Jacob en la historia de Génesis, como el patriarca que huyó de Dios, de su pasado, de sí mismo, de todo. Jacob no era libre. Pero durante la historia se vio en una lucha brutal con Dios. Quedó herido. Su cuerpo y su ego fueron heridos. Fue a la orilla del vado de Jaboc que Dios le preguntó “¿Cuál es tu nombre?” Y por primera vez Jacob pronunció su propio nombre: “Soy Jacob”. Y fue como si Dios hubiese dicho: “Bien, tenemos trabajo por hacer y ahora podemos empezar”.

Al instante en que admití quién era por primera vez –en medio del miedo a lo que vendría– supe lo que era decir una vez por todas “no” a la vergüenza y “sí” al camino de la libertad. Era como decir mi nombre otra vez por primera vez. Doy gracias a Dios y a algunos amigos que me mostraron cómo salir del caos pasando por los doce pasos hacia la libertad. He estado sobrio por cinco años y medio. Dios me ha quitado la obsesión del alcohol y ahora conozco una nueva manera de vivir. Ahora está más claro que nunca mi “por qué”, mi llamamiento, lo que me levanta cada mañana: ayudar a otros a encontrar a Dios y lo que es bello en medio del caos y el quebranto.

Hace unos cinco meses, mi esposa Tami y yo empezamos a preguntarnos: ¿Cómo sería empezar una comunidad de fe que se centre en los problemas de la adicción y rehabilitación? No hablábamos de ir al centro de la ciudad y empezar algo allí, sino empezar aquí mismo en el corazón del suburbio. Formamos un equipo de liderazgo de 12 personas para conversar acerca de cómo empezar algo nuevo. Empezar algo nuevo produce miedo. Si es algo que te apasiona, vendrá con una dosis doble de ansiedad y dudas. Siempre vendrá con algunos giros y vueltas. La semana antes de nuestra primera reunión de líderes, recibimos malas noticias. Nick, una persona del grupo que sólo tenía 20 años, fue encontrado muerto por una sobre dosis de drogas. Esta desgracia nos recordó en forma mordaz que la adicción es astuta, desconcertante y poderosa. Es implacable y siempre busca destruir la vida de la gente.

Nuestra comunidad tiene una gran necesidad. Estaba cansado de ver morir a mis amistades. La historia ya era archiconocida: se trata de gente que se sentía que no era parte ni de Dios ni de la iglesia.

Queríamos romper con el silencio de la adicción y crear un espacio para la rehabilitación, la sanidad y la conexión espiritual. Así que Tami y yo empezamos el grupo FREE (libre) con reuniones los sábados en la noche en el patio trasero de la casa. No sabíamos quién asistiría o si alguien asistiría. Esa era la pregunta cada semana. Esa es la realidad de empezar algo nuevo cuando Dios te llama. Pero cada semana FREE se llena de adictos, familiares de adictos y refugiados espirituales. Queremos recordarles que Dios los ama, que Dios está a su favor y que Dios no se ha olvidado de ellos. Durante nuestras reuniones hemos celebrado hitos importantes de recuperación. Enseño las historias bíblicas que nos hablan de un Dios lleno de amor, compasión y gracia. Las personas cuentan sus experiencias con la adicción y la rehabilitación. Tocamos música, en vivo o grabada. Todo tipo de música de Eminem a Hillsong. Oramos juntos. Y siempre hay mucho café.

Durante estos pocos meses de haber empezado FREE, me he preguntado ciento de veces: ¿Lo estamos haciendo correctamente? ¿Vamos por el camino correcto? ¿Estamos logrando cambios? ¿Podremos financiar este proyecto? ¿Seremos capaces de pagar el arriendo? Cada vez que me hago estas preguntas me llega un mensaje email o Facebook/Instagram  de alguien que comparte su lucha con la adicción y que ya no sabe qué hacer. También nos llegan mensajes de personas que dicen: “Estoy buscando una iglesia ahora que estoy sobrio por 18 meses. He tratado otras iglesias pero FREE es mi iglesia”.

Dios me sigue dando razones para decir “sí” al camino de ser libre y al caminar con otros en esta marcha. Se trata de aprender a vivir cada día a confiar en Dios para el siguiente paso. Se trata de vivir recordando siempre que este viaje tiene que ver con progresar y no con ser perfecto.

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El Rvdo. Ryan Canaday sirve como pastor titular de la Iglesia Metodista Unida St. Luke, en Highlands Ranch, CO. Es uno de los autores de Whiteboarding Your Why: An Interactive Approach to Living a Better Story. Ryan y su esposa son los fundadores de FREE, comunidad spiritual para adictos, familiares de adictos y refugiados espirituales.

[Publicado 12 de septiembre, 2018]