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Encontrando fuerzas para vencer

Parece que hubiera una constante narrativa dentro de la iglesia que supone que todo va viento en popa una vez que la gente cree en Jesucristo como Señor y Salvador. ¿Es eso cierto?

He escuchado tantas historias de gente sorprendida de cuán difícil es la vida después de convertirse en cristianos.

Lo irónico es que Jesús nunca dijo que la vida sería más fácil. Más bien advirtió de las dificultades que vendrían a causa de conocer a Jesús. Esta es la razón de por qué nos prometió que enviaría al Consolador.

Jesús dijo: “Y yo le pediré al Padre, y él les dará otro Consolador para que los acompañe siempre” (Juan 14:16 NVI).

Esto levanta la pregunta: ¿Por qué prometió Jesús que enviaría a un Consolador o Abogado si todo irá siempre bien?

Jesús jamás prometió una vida fácil. Lo que sí nos promete es una vida con significado, importancia, poder y propósito.

Esto significa que las pruebas vendrán.

Nuestras vidas no obtendrán poder, propósito o significado por medio de evitar las pruebas o buscar una salida fácil o demandando una vida llena de comodidades. Más bien nuestras vidas tendrán poder si caminamos a través de las pruebas y las vencemos.

Hay precedente lo que decimos. Jacob es un ejemplo. El Libro de Génesis nos cuenta la historia de Jacob. La mayoría de los obstáculos que Jacob enfrentó en su vida fueron resultado de sus decisiones. Con todo, Dios nunca lo abandonó. Las circunstancias lo obligaron a volver a casa donde tendría que confrontar a Esaú, su hermano mayor, quien lo había amenazado con matarlo, ya que Jacob le robó su primogenitura. Jacob estaba absolutamente horrorizado de tener que enfrentar este problema. El día antes de su encuentro con Esaú, su familia emprendió el camino mientras que él se quedó atrás. La Biblia dice que se le apareció un hombre que luchó físicamente con Jacob hasta el amanecer. El hombre le pidió a Jacob que lo dejara ir, pero Jacob se reusó hasta que el hombre lo bendijese. Entonces el hombre le dijo que su nombre ya no sería Jacob sino “Israel”, que significa “has luchado con Dios y los hombres, y has vencido” (Génesis 32:28). El carácter distintivo del pueblo de Dios es luchar y vencer.

En la vida nadie se escapa de experimentar pérdidas, problemas, luchas y dolor. Quizá te encuentres en una situación desesperada en estos momentos. Quizá te encuentres en medio de un desierto sin saber dónde ir y sintiéndote abandonado, sin esperanza e indefenso.

¿Te ayudaría saber que no eres la única persona que ha experimentado la inmensidad, sequedad y soledad del desierto? Muchos de los héroes y heroínas de la Biblia experimentaron el desierto, incluso Jesús.

Marcos nos cuenta que después de haber sido bautizado, el Espíritu forzó a Jesús a que vaya al desierto (Mr. 1:12). Así es, el original griego dice que lo “forzó”. Jesús no había planeado un viaje al desierto. No buscó intencionalmente irse al desierto. Fue forzado a hacerlo, así como nosotros somos forzados dentro de una situación.

¿Quién escoge irse al desierto? ¿Quién acepta voluntariamente experimentar el dolor, pérdida, terror, tragedia, sufrimiento, peligro, etc.?

Con todo, no podemos escapar la esterilidad del desierto. Se mete en nuestras vidas.

Esto ocurre cuando oramos en la sala de espera de un hospital pidiendo por cosas que no sabemos si serán concedidas:

Cuando el doctor nos trae malas noticias

Cuando después de haber servido toda la vida en un lugar, nos despiden

Cuando una relación a la que hemos entregado todo llega a su fin

Cuando nuestros hijos toman decisiones terribles en forma constante y consistente

Cuando tenemos que actuar como padres de nuestros padres

Raramente elegimos pasar por estas cosas. Se imponen a nosotros.

Entonces empezamos a preguntarnos dónde está Dios en todo esto. ¿Ha sido Dios quien hizo que estas cosas nos ocurran? ¿Quiere Dios que suframos?

Algunos cristianos enseñan que el sufrimiento es el único camino, diciendo algo como “si no estás sufriendo, no estás actuando bien”. Enseñan que Dios nos da dolor y sufrimiento por una causa más grande que sólo Dios conoce porque Dios no te dará más de lo que tú puedes aguantar.

Quizá esto te ayude a ponerle marco a tu dolor. Quizá saber que todo ocurre por alguna razón te ayude en el proceso de sanidad.

Personalmente, encuentro difícil entender este tipo de razonamiento.

Me acuerdo de Romanos 8:28, que dice: “sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman” (NVI).

Jamás he leído que Dios causa el sufrimiento en nuestras vidas, sino que Dios nos redime de los momentos más difícil, que Dios puede traer vida a las situaciones más estériles e infructíferas de nuestras vidas. Porque, como escribió el rey David: “¿A dónde podría alejarme de tu Espíritu? ¿A dónde podría huir de tu presencia?” (Salmo 139:7 NVI).

Finding the strength and courage to overcome

No importa cuán frío, oscuro, solitario, peligroso y espantoso sea el desierto, Dios también está allí. Dios no te ha abandonado en tus momentos de desesperación. Dios tampoco se olvidó de ti. Aunque el silencio de Dios sea ensordecedor, no significa que te haya abandonado y olvidado. Dios está contigo, aunque sientas que vas por el valle de sombre de muerte.

Dios está contigo.

Debemos hacer notar que Marcos dice que en el desierto Jesús “Estaba entre las fieras, y los ángeles le servían” (Mr. 1:13 NVI). Había muchas cosas peligrosas que podrían haber herido a Jesús, pero también había ángeles que lo cuidaban. Tu desierto quizá esté lleno de animales salvajes.

Pero también hay ángeles a tu alrededor

Raramente estamos solos. Nos rodea una nube de testigos y muchos ángeles.

No estás sola. Dios no es el único que camina contigo.

Recuerda:

“Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación, podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor” (Rom. 8:38-39 NVI).


 Joseph Yoo se mudó de la costa oeste para vivir en Houston, Texas, con su esposa e hijo. Sirve en Mosaic Church, Houston. Visite josephyoo.com