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El ADN de una buena vecina o vecino

Bridge in Atlanta, GA, neighborhood
Bridge in Atlanta, GA, neighborhood

A veces es incómodo estar con los vecinos, aunque también puede ser muy hermoso.

Recuerdo la primera vez que adoré en una Iglesia Metodista predominantemente negra. Fue el verano de mi primer año de universidad, cuando realicé un internado en el que los estudiantes éramos asignados a iglesias diferentes dentro del estado. Jamás olvidaré ese primer domingo en mi trabajo. Llegué temprano a la iglesia, donde me recibieron cálidamente al entrar. Después me pidieron que me sentara adelante junto al pastor. Me dije: ¿yo? ¿Pero cómo sabré qué tengo que hacer? ¿Tengo que decir algo? ¿No estarán todos mirándome? 

¿Qué hace a un buen vecino?

1. Conoce a la gente a su alrededor: incluyendo organizaciones y grupos.
2. Escucha con humildad.
3. Asume el trabajo de luchar por la justicia en favor de quienes la rodean.

El órgano tocó los primeros acordes y el coro entró por el pasillo del centro. Todos cantaban pero nadie usaba himnarios. Me dije: ¿En qué cosa me he metido? Sintiéndome abrumada, traté de cantar algunas palabras que había oído antes al entrar pero claramente no podía cantar de memoria. Me sentí desanimada, a punto de llorar, pero alguien tocó mi hombro. Era una miembro del coro que me pasó una copia del himnario African American Heritage, y me dijo “es el número 261”. Fue en ese momento que supe que no saldría de esa iglesia la misma persona.

Ese fue uno de los mejores veranos que he pasado. Aprendí a sentarme con un sentido de incomodidad, a escuchar más que hablar, y a aprender de los líderes a mi alrededor. Ese verano me di cuenta por primera vez que jamás podré entender plenamente las experiencias de mi familia negra y castaña. Pero conseguí una mirada de cómo luce la riqueza y la plenitud del reino de Dios, especialmente cuando no ignoramos el elemento racial sino que lo abrazamos, para celebrar la belleza de la diversidad que Dios creó, y la llamamos “buena”.

Han pasado años después de ese internado, pero cuando hace poco caminé por las calles de Atlanta para protestar, sentí el mismo tipo de conexión. La mayoría de las protestas a las que he asistido no tiene un carácter religioso, pero hay cierta esencia que solo puedo explicar cómo la briza del Espíritu Santo rodeándonos mientras marchamos por las mismas calles donde marcharon Martin Luther King Jr. y otros héroes de los derechos civiles. Caminamos sobre terreno sagrado cuando juntos realizamos la labor de resistencia y de la búsqueda de la justicia. Todo tiene que ver con escuchar, seguir y estar juntos. Creo que Jesús habría marchado por las calles con nosotros.

Trabajo en Neighborhood Church, una iglesia nueva en el centro de Atlanta que emergió de la unión de dos congregaciones que estaban declinando. Desde el principio, sostuvimos que es importante ser una iglesia que trabaja a favor de la comunidad LGBTQIA y que se define como anti-racista. Pronto aprendimos que esto tiene que ver más con un largo viaje que con una identidad que uno pueda colocar en un letrero. Significa tomar decisiones cada semana para asegurar que mantenemos el camino de la búsqueda de la justicia, en lugar de hacer lo que es más barato, fácil y celebrativo. En Neighborhood Church, la búsqueda de la justicia está grabada en nuestro ADN.

De modo que, cuando ocurrieron los asesinatos de Ahmaud ArberyBreonna Taylor, y George Floyd, ya teníamos una estructura en cuanto a cómo llevar a cabo el trabajo anti-racista. No obstante, nos preguntamos: ¿Qué podemos hacer realmente bien ahora? ¿Deberíamos haber tenido grupos discutiendo un libro o haber estado en sociedad con quienes conversamos? ¿Hemos ignorado esto por mucho tiempo? ¿Podemos ponernos al día?

Pronto nos dimos cuenta que en lugar de levantar nuestras voces ruidosamente, lo que debíamos hacer era ponerlas en un lugar estratégico. En algunos escenarios, esto significa mantenernos en silencio para permitir que las voces negras y castañas se amplifiquen y podamos seguirlas. En otras situaciones, significa enviar constantemente mensajes a los vecinos en cuanto a recursos y lugares a fin de empezar la labor antirracista. Algunas veces significa gritar literalmente en las calles por muchas millas, demandando justicia para nuestros hermanos negros y castaños.

Recordamos que al comenzar, dedicamos horas y horas a sesiones en las que escuchamos a la comunidad y entablamos relaciones con los líderes de la comunidad. Estos líderes vinieron a nosotros esta semana para hacernos las mismas preguntas: ¿Qué podemos hacer juntos? Así que, otra vez escuchamos. Nos dimos cuenta que el trabajo antirracista es un viaje. Recordamos que es importante involucrarnos en el trabajo práctico de la justicia en momentos de crisis y que es importante edificar sistemas sostenibles y crear un cambio sistémico a largo plazo. Por tanto, ahora mismo nuestro trabajo consiste en la acción inmediata y en calcular los mejores pasos que debemos dar al movernos más allá de los titulares noticiosos que van perdiendo interés y cuando ya no vemos protestas todos los días.

Uno de los miembros de nuestra comunidad nos propuso crear un fondo de solidaridad para ayudar a los negocios afectados por la violencia de un pequeño grupo de gente en el centro de Atlanta, la semana después de que George Floyd fue asesinado. Este fondo también apoyará a grupos liderados por personas negras que buscan justicia por medio del activismo y la organización en la ciudad. Pensamos que esto sería una buena manera de racionalizar y dirigir fondos para gente que busca conectarse y utilizar sus recursos financieros, pero que no saben dónde sería mejor hacerlo. Tenemos un equipo de la junta de la iglesia junto con otros miembros de la comunidad que vigilan dónde debe donarse el dinero y lo redistribuyen semanalmente. Levantamos casi $2,000 en un día, lo que nos mostró que la gente desea involucrarse en esta obra y que están poniendo su dinero donde han puesto su discurso.

También se nos acercó gente que no pueden hacer donaciones por falta de recursos pero que tienen otros dones que ofrecer a la causa. Por ejemplo, uno de los miembros de la comunidad es dueño de un salón de belleza y ofreció cortes de pelo fuera de la iglesia el domingo por la mañana a cambio de que la gente done al fondo de solidaridad. Imagino que se generarán otras ideas similares. Qué bella iteración de nuestros dones y talentos usados por Dios para promover el bien en el mundo.

Como gente que busca vivir como Jesús vivió, necesitamos abrirnos constantemente para buscar maneras de cambiar y reformar nuestra labor en el vecindario. Parte de esta labor es conocer a nuestros vecinos. Así que, primer paso: Si usted no conoce a la gente que vive a su alrededor, vaya y conózcalos –gente como los líderes de las organizaciones comunitarias, o las personas que viven en un vecindario al otro lado de la ciudad porque fueron expulsadas por la gentrificación.

Segundo paso: escuche, aprenda, sea humilde, esté dispuesto a reconocer sus errores, reconozca el racismo incrustado en los sistemas en los cuales interactuamos todos los días.

Tercer paso: Siga avanzando. Vivimos lejos de la justicia, y somos un pueblo llamado a continuar estando presentes día tras día, semana tras semana.

Siempre hay más trabajo que hacer. Siempre hay más cambio y aprendizaje –tener que retroceder, hablar y retroceder otra vez. De modo que, nuestra santa pero desafiante labor es encontrar ese ciclo de trabajar duro, tomar tiempo para descansar, centrarnos, y volver a empezar. La buena noticia es que no lo hacemos a solas. Lo hacemos todos juntos como el cuerpo de Cristo que ha jurado resistir el mal, la injusticia y la opresión en cualquier forma que se presenten.

Amigas y amigos, hay trabajo por hacer. Esperamos que se nos unan. Estamos agradecidos de ser sus vecinos.

Para más ideas de cómo ser un buen vecino, visite Cambiando el mundo.


A Michelle Hettmann le encanta ir de excursión, tomar café, pasar tiempo con su familia y viajar a lugares desconocidos. Hace poco obtuvo su Maestría en Teología de Candler School of Theology, y es candidata certificada de la Conferencia de Virginia, de camino a ser ordenada anciana en la Iglesia Metodista Unida. Cuando no está trabajando, le encanta ver programas en Netflix (Grey’s Anatomy, The Good Place, Friends, etc.), preparar recetas vegetarianas de bajo desperdicio y visitar nuevos restaurantes con amistades. 

Póngase en contacto con Michelle usando [email protected]