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¿Quién es realmente #bendecido?

¿Quién es bendecido?
¿Quién es bendecido?

¿Quiénes son los que usted diría son bendecidos?

Damos por sentado que la gente rica, famosa y popular son los “bendecidos”.

Incluso cuando usamos la etiqueta (o hashtag) “bendecido” lo hacemos en el contexto de levantar una copa de vino en un hermoso patio trasero, contemplando la puesta de sol, añadiendo: “una maravillosa cena con mi amor. Simplemente gozando la puesta de sol con el amor de mi vida y una copa de vino #bendecida”. 

O quizá se trata de un elegante lugar para vacaciones por lo que añadimos: “Es increíble que estamos en este precioso lugar #bendecida”.

O quizá sea la gran oportunidad que me ofrece el lugar donde trabajo: “Es maravilloso que mi trabajo sea pasar el tiempo con tantos empresarios exitosos #bendecido”.

Pero es sabido que Jesús pondrá patas arriba tales afirmaciones.

¿Quién es realmente bendecido?

Jesús abre su primer sermón en el Libro de Mateo con una lista de bendiciones.

Pero estas bendiciones difieren de quienes creemos son bendecidos. Se trata de: los pobres; los que lloran; los humildes; los hambrientos y sedientos de justicia; los compasivos; los puros de corazón; los que trabajan por la paz; los perseguidos e insultados.

Imaginemos estos hashtags:

“¡Soy pobre! #bendecido”

“Se me persigue e insulta #bendecida”

“Estoy llorando y no sé por qué #bendecido”

Nosotros estimamos que los poderosos, famosos y ricos son bendecidos, pero Jesús mira a la gente cuya vida está quebrantada, al pobre, al humilde, al que llora, a la gente ignorada por la sociedad. A estos los llama dichosos.

Si leemos Mateo 5:1-12, notaremos que Jesús no usa la palabra “si” como diciendo “si tú eres una persona que trabaja por la paz, serás dichoso”. Jesús no dice, algún día serás bendecido.

Jesús simplemente bendice a los que están a su alrededor y es “generoso” con su bendición.

Bendice a la gente que probablemente sentía que no merecía ser bendecida. Hasta quizá se les dijo que no merecían una bendición.

Me identifico con esto. Crecí en un contexto religioso en el que si uno pasaba por un tiempo duro era porque uno lo había causado. Era porque uno no tenía la fe suficiente. Me dirían: ¡Por supuesto que Dios no te bendeciría si tienes dudas!

Así que se me pedía que orara más fuerte y que vaya más a la iglesia y que me reconcilie con Dios porque estábamos desilusionando a la iglesia y a Dios.

Estoy seguro de que mi experiencia no es única.

Con todo, esto contradice las palabras de Jesús. Las bienaventuranzas nos recuerdan que aunque estemos luchando, aunque no estemos bien, aunque lloremos sin saber por qué, somos bendecidos.

Esto no quiere decir que no seamos bendecidos cuando nos sentimos dichosos. Quizá nuestro entendimiento de lo que es la bendición debe ir más profundo que simplemente sentirnos agradecidos por las bendiciones de nuestra vida.

El profundizar incluye entender que no se trata de amontonar bendiciones.

A muchos cristianos les encanta citar parte de la bendición de Abraham:

Haré de ti una nación grande, y te bendeciré;

haré famoso tu nombre, y serás una bendición.

Bendecirá a los que te bendigan y maldeciré a los que te maldigan… (Génesis 12:2-3)

Por alguna razón, la mayoría se olvida de la última línea que dice: “¡Por medio de ti serán bendecidas todas la familias de la tierra!” (Génesis 12:3).

Se nos bendice para ser bendición.

Como dice el dicho, “págalo después”.

Sin embargo, la bendición puede ser un concepto abstracto. De modo que, preguntamos ¿cómo podemos realmente bendecir a otra persona?

Michael Frost escribe:

He escuchado que parte de la etimología de “bendecir” es “añadir a la fuerza del brazo de alguien”… ¿Qué significa añadir fuerza al brazo de otra persona? Cualquier cosa que alivie el peso de su vida. Cualquier cosa que los ayude a respirar con más facilidad. Cualquier cosa que eleve su espíritu o alivie su dolor (Surprise the World!)


Todos pasamos por situaciones en las que podemos ser una bendición para otros, en las que podemos bendecir a alguien.

Cada vez que hablamos de cuán bendecidos somos, cada vez que contamos nuestras bendiciones, es importante recordar que es una bendición ser una bendición para otros.

¿Qué puede hacer usted para aliviar la carga de otra persona?

¿Qué puede hacer para ayudar a que otra persona respire con más facilidad?

¿Qué puede hacer para aliviar su dolor?

En otras palabras, ¿Cómo bendecirá usted a otra persona el día de hoy?
Joseph Yoo se mudó de la costa oeste para vivir feliz en Houston, Texas, con su esposa e hijo. Sirve en Mosaic Church, Houston. Visite josephyoo.com