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¿Qué significa tener un propósito?

En la película “The Little Mermaid” hay una escena en la que Ariel y Flounder traen una bolsa de “tesoro” a Scuttle la gaviota, para que identifique que tesoros contiene. Toma un tenedor y les dice a la sirenita y el pez que se llama “dinglehopper” y que los humanos lo usan para peinarse.

Por supuesto, esto sería estrafalario para los humanos. Es casi imposible peinarse el pelo con un tenedor –¡y todos sabemos cómo se llama! No es un dinglehooper. Menciono la película para explicar que si no conocemos cuál es el propósito de alguna cosa, la usaremos en forma incorrecta. Los personajes de “Under the Sea” no tenían idea cuál era el propósito de un tenedor, así que lo usaron mal.

¿Qué significa tener un propósito?

Sin propósito estaríamos flotando de una cosa a otra, viviendo una vida que no deberíamos. En lugar de buscar cuál es nuestra razón de ser en la vida, a menudo buscamos la popularidad. Nos preocupamos demasiado de lo que la gente dirá de nosotros; si les gustamos; si nos aprueban; si encajamos bien con ellos, etc.

Esta es la verdad dura: no importa cuánto tratemos, siempre habrá gente a la que no les gustaremos.

Sin embargo, buscamos su aprobación y terminamos con una vida que no deberíamos vivir, porque en lugar de buscar nuestro propósito estamos obsesionados con ser populares.

Pero muchos de nosotros no tienen idea de cuál es nuestro propósito o llamamiento. Así que, muchos se preguntan “¿Cuál es el propósito de mi vida?” Solía evadir la verdad con una respuesta pastoral genérica: vive tu vida para Dios.

Esto realmente no ayuda. Podría haber respondido a la pregunta: “¿Qué es lo que se supone debe hacer con mi vida?” diciendo “sí”.

Hoy le digo a la gente que, en lugar de centrarse en el panorama general de “¿cuál es mi razón de ser?”, les pido que se centren en algo más discreto, como “¿Cuál es mi propósito hoy?” “¿Cuál es mi propósito en este momento?”

  • Supongamos que tomas café con una amiga, y te das cuenta que tu propósito en ese momento es simplemente escucharla y estar presente para ella sin ofrecer consejos, porque ha tenido dos días duros en su vida, y sólo necesita consuelo.

  • Quizá tengas un fuerte deseo de llamar por teléfono a un amigo para saber cómo está.

  • Quizá te diriges a tu trabajo y ves a un mendigo pidiendo ayuda. En lugar de darle dinero, te sientas junto a él y conversas.

Esas son formas en que Dios te puede usar para ser la presencia de Dios para quienes te rodean. Estas son cosas que puedes realizar. No se te pide que termines con el hambre en el mundo, sino que converses con un mendigo. Esto entusiasma e impulsa porque hemos satisfecho una necesidad que Dios puso frente a nosotros. El entusiasmo e impulso nos da un sentido de propósito.

Cuando empezamos a poner atención a las cosas pequeñas que encontramos durante el día, lo que ocurre es que nos ponemos en la misma sintonía que Dios y lo que quiere que hagamos. Hacer algunas cosas pequeñas; llevando a cabo pequeños propósitos; centrándonos de un momento a otro momento, preguntándonos “¿Cuál es mi propósito en este momento?” Todo esto nos puede llevar a ver el gran propósito de nuestra vida.

No hay fuerza más grande que una persona viviendo su propósito. Nada nos puede detener porque nuestro propósito nos provee vida y significado.

Hay gente afortunada que ha entendido cuál es su propósito en esta vida desde que nacieron. Para el resto de nosotros toma mucho tiempo. Y esto está bien, porque Moisés tenía como 80 años cuando se dio cuenta de cuál era su razón de ser.

Lo que no debemos hacer es confundir la popularidad con el propósito. Buscar la aprobación de la gente no nos llevará a ningún lado. Nos estancaremos en una vida que no queríamos ni planeábamos vivir.

No es posible agradar a todos. Pero puedes agradar a Dios.

No mal uses tu vida tratando de agradar a los demás. Permite que tu vida tenga significado e importancia centrándote en vivir tu vida en maneras que honren a Dios y que edifiquen su reino. Y empieza de a poco. No te digas “debo hacer algo grande, o no hacer nada”.

No tienes que  preguntarle a Dios necesariamente “¿Cuál es el propósito de mi vida?” Puedes empezar con “¿Cuál es mi propósito hoy?” Y di “sí” al Espíritu que te guía en ese momento.


Joseph Yoo vive en la costa oeste en Houston, Texas con su esposa e hijo. Sirve como pastor asociado de la Primera Iglesia Metodista Pearland. Te invitamos a que leas más de lo que escribe en josephyoo.com

[Publicado 14 de mayo, 2019]