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The Land y una nueva vida

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En una sociedad donde el progreso a menudo significa construir cosas y el éxito se entiende en términos de tener dinero, una comunidad de fe en la frontera no desarrollada de los suburbios está explorando cómo vivir e involucrar al mundo desde un lugar que se conecta a la tierra, literalmente. 

La Rvda. Stephanie Price es fundadora de The Land, una congregación que adora al aire libre bajo una gran tienda, los sábados por la mañana. Para los miembros de su iglesia, el tener cuatro paredes y un techo son cosas menos importantes que la oportunidad de reconectarse con Dios a través del mundo natural, y soplar nueva vida en la comunidad que los rodea por medio de entablar relaciones y cuidar de la creación.

Una camino creativo para una nueva vida

La Rvda. Price explica que Aurora, un extenso suburbio convertido en ciudad y que está junto a Denver (Colorado), se está desarrollando en formas económicamente segregadas. The Land está rodeada de vecindarios de clase media y media-alta, pero “hay una falta visible de espacios para que la comunidad se junte”, dice Price. “Esto es un reflejo de la falta de recursos financieros que Aurora obtiene a través de los impuestos a la propiedad”. No hay fondos públicos para bibliotecas o centros de recreación. Los desarrolladores urbanos más bien se han comprometido a construir una escuela y un centro comunitario, “pero todos estos centros comunitarios están segregados por medio de las asociaciones de  propietarios de viviendas a la que la gente pertenece. De modo que, los recursos están disponibles para quienes tienen el dinero para vivir en casas bonitas”.

La Rvda. Price añade, “nuestra visión fue soplar nueva vida en la comunidad por medio de crear puentes entre los vecindarios segregados que se están desarrollando. Queríamos hacerlo en una forma que nos desarrollemos al lado de estos vecindarios… para lograr ver un lugar de reunión visible y unificado”. Tal lugar sería accesible no sólo a los residentes ricos, sino a las 430 familias que viven en un parque de casas móviles localizadas a media milla. Inspirada al ver a familias de diferentes vecindarios juntas para organizarse en lo que hace poco fuera lugares para petróleo y gas, la Rev. Price agrega: “Hay lugares comunes, sólo necesitamos espacios para crear relaciones que rompan las barreras socioeconómicas”.

Sin embargo, The Land es más que un lugar geográfico de reunión. La Rev. Price habla de lo que significa un discipulado para el siglo XXI para su congregación:

“Nuestra visión del discipulado tiene que ver con alimentos, fe y agricultura:

  • Alimentos entendidos como una fuente de resistencia en medio de una cultura que abusa de la gente, el planeta y los animales. ¿Cómo puede la comida que comemos y la forma en que la recolectamos representar un proceso pacificador para todos?
  • La agricultura como una forma de participar en la producción de comida, pero también conectada a la creación y a la fuente a través de la cual toda la creación es provista para que cuidemos de ella.
  • La fe es la expresión de nuestras acciones diarias. Esperamos que a través de juntarnos y de compartir nuestras experiencias de ver lo divino y santo en la creación, seamos capaces de apoyarnos en la fe como una forma de perseverar, mientras nos convertimos en defensores de una nueva forma de vida”.

Las reuniones de adoración el sábado por la mañana buscan expresar estos valor en una forma que permite que la gente se relaje y reconecte con la tierra, Dios y unos con otros. Los participantes se juntan al aire libre bajo una tienda, sentados en fardos de heno, y muchos traen sus perros. La adoración empieza con una pregunta que nos conecta con una Escritura y tema de la reunión, para que la gente comparta alguna idea o experiencia con los demás.

La Rvda. Price describe lo que viene: “Usamos la oración de bienvenida de Thomas Keating, después tenemos un momento de silencio. Lo llamo ‘silencio bullicioso’ porque escuchamos el ladrar de los perros y los camiones que pasan y los aviones volando. Tenemos la Biblia, un mensaje y un tiempo de comunión. Los perros participan en la comunión, lo que ha producido un millón de historias chistosas. Pasamos una ofrenda que incluye el compost (abono) que la gente trae y ofrendas financieras. Después tenemos una caminata en oración alrededor de la propiedad. Empezamos a las 10 de la mañana, y algunas veces la gente no se va hasta las 12:30 porque están comiendo y hablando y relajándose. Tendemos a atraer a la gente que le gusta el aire libre, y ven esto como un evento en sí”.

Presencia y creación

The Land tiene una misión clara en cuanto a la mayordomía del medio ambiente, un énfasis que se puede conectar con la antigua creencia cristiana celta de que Dios está presente en toda la creación. La congregación comparte este compromiso de cuidar el mundo natural, y sus miembros están activos en eventos comunitarios para levantar preguntas en cuanto a políticas de medio ambiente. Para la Rev. Price, todo tiene que ver con el ejemplo de Jesús: “Esa es mi motivación para levantarme cada mañana y continuar mi trabajo. Esta persona vivió y decidió sacrificarse a sí mismo a favor de la gente vulnerable y marginalizada. En cualquier momento, él podría haber parado o huido o hecho algo distinto, pero eligió continuar dando vida a los que sufrían… Eso es lo que me motiva. Nos veo juntándonos partiendo de diferentes puntos de vista y trasfondos, comprometidos a un proceso que no sé si llegará a su pleno florecimiento, pero en el proceso experimentamos al Espíritu Santo, y tenemos su presencia consoladora a medida que avanzamos en este proceso en el que Jesús nos colocó”.

Si todo sale bien, este proceso resultará en desarrollo. The Land en algunas formas creativas: crear un laberinto comestible de dos acres, un anfiteatro al aire libre para la adoración y eventos educacionales, y un invernadero catedral. Todo esto ofrecerá espacio para que la gente se conecte con Dios a través de la creación, además de producir alimentos para los miembros de la comunidad.


La Rvda. Kerry Greenhill es diacona ordenada en la Iglesia Metodista Unida. Tiene 14 años de experiencia con iglesias locales. Su pasión es la adoración creativa, la formación espiritual de adultos y la misión y alcance. Sus escritos han sido publicados en Alive Now, Reinventing Worship, A Child Laughs, y en We Pray with Her. Kerry vive con su esposo y dos hijos y dos gatos, en Westminster, Colorado.

[Publicado 20 de marzo, 2019]