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Encontrando gozo inesperado en el cuidado de la memoria

El voleibol con globos es una de las tantas actividades en Respite Ministry (ministerio de alivio), un programa que busca ayudar a la gente con la pérdida de la memoria. El programa empezó en la Primera Iglesia Metodista de Montgomery, Alabama. Foto cortesía de Respite Ministry.
El voleibol con globos es una de las tantas actividades en Respite Ministry (ministerio de alivio), un programa que busca ayudar a la gente con la pérdida de la memoria. El programa empezó en la Primera Iglesia Metodista de Montgomery, Alabama. Foto cortesía de Respite Ministry.

John Bell es un metodista unido que estaba a punto de jubilarse, y quería servir en algún ministerio, pero no estaba seguro de que estaría capacitado para ayudar en el programa de su iglesia que ayuda a gente que está perdiendo la memoria.

“Pensaba que quizá me pondría muy triste por lo que vería”, dice este educador retirado acerca del ministerio de la Primera Iglesia Metodista Unida de Montgomery, Alabama.

Se inscribió de todas maneras, aunque el primer día en que participó en Respite Ministry (ministerio de alivio) se quedó con la idea que no era un programa para él.

“Pero la segunda vez que fui”, nos cuenta Bell, “me di cuenta de que allí donde uno cree que habrá mucha tristeza, hay gozo, un gran gozo”.

Bell es uno de muchos voluntarios que son la razón del éxito de Respite Ministry, un programa de cuidado de la salud que empezó en la PIMU y que se ha replicado en muchas partes de nuestro país en las iglesias metodistas unidas, así como en otras denominaciones. Sus líderes creen que una de las razones por las que el programa tiene tanto éxito es el amor que radia.

El Segundo mandamiento

El amor al prójimo es exactamente cómo Larry Carter ve el tiempo que ocupa en el programa.

“Amar a Dios con todo tu corazón y a tu prójimo como a ti mismo”, nos dice Carter, que trabaja regularmente como voluntario en Respite Ministry. Antes de jubilarse, trabajó 41 años en la Fuerza Aérea. Cuando él y su esposa, que es enfermera, se unieron a la PIMU, Daphne Johnston, directora del programa, se acercó a la esposa para pedirle que fuese voluntaria. Cyndi Carter ya tiene 7 años de voluntariado y Larry Carter lleva 6.

“No veo ningún límite en cuanto a cómo amar al prójimo”, dice Carter, añadiendo que el participar en el Respite Ministry ha enriquecido su vida.

“Veo al Señor obrando en muchas manera distintas”, declara Carter. “Cada voluntario es un testimonio del segundo mandamiento. La experiencia se enriquece y vivifica por medio de estar junto a personas que tienen ese espíritu”.

“No hay forma de saber con certeza si el participante entiende o no entiende”, comenta Carter. “Uno nunca sabe con qué está tratando y pronto ya no tiene importancia, porque uno les demuestra amor. Esto parece funcionar en toda situación”.

“Si es un trabajo, es un trabajo entretenido. Si es un llamado, es puro amor. Ahí está la diferencia”, dice Carter.

Encontrando su comunidad

El esposo de Priscilla Tubbs fue biólogo y profesor de universidad, pero con la edad empezó a perder la memoria. Ella lo llevó al programa de salud sin saber que esto la llevaría a su propia comunidad de fe.

Cuando Allen, su esposo, fue diagnosticado con deterioro cognitivo leve, su doctor sugirió que lo involucraran en pasatiempos que mantuviesen su cerebro activo.

Así que, su esposo empezó a asistir a Respite Ministry.

“Es lo mejor que le podría haber pasado”, dice Priscilla Tubbs. Después Allen recibió un segundo diagnóstico de demencia frontotemporal, lo cual aceleró la perdida de la memoria. El pasado invierno, Tubbs tuvo que trasladar a su esposo a un lugar asistencia continua.

“Me sentía vacía”, dice Tubbs acerca de aquel tiempo. “Sabía que debía hacer algo, así que pregunté si podía ser voluntaria en Respite Ministry”.

Pasó de llevar a su esposo al Respite Ministry por más de tres años a ser una persona que se queda y pasa tiempo con los participantes una vez a la semana.

“Ha llenado mi corazón en una forma que jamás pude imaginar”, cuenta Tubbs.

Hace dos meses, Tubbs regularizó su relación con la PIMU y se hizo miembro.

“No asisto a la iglesia a causa de Respite”, clarifica. “Ya era miembro de Respite. Me uní a la iglesia porque amo la manera que este grupo de ayuda y alivio surgió en ella. Es algo bueno. De seguro que me ha acercado más a la fe que realmente quería”.

“Es una comunidad de amor y cuidado absolutos en aquel edificio de alivio”, añade Tubbs.

Amigos que sirven a amigos

Respite Ministry empezó en 2012 cuando el pastor de la PIMU, Rev. Dr. Lawson Bryan, reclutó a Daphne Johnston, miembro de la iglesia, para empezar un programa de alcance a la comunidad. En los últimos 10 años, el programa ha inspirado 18 ministerios similares en todos los Estados Unidos. Tan solo en la PIMU, que empezó con 14 voluntarios y dos participantes, ha crecido a 120 voluntarios que sirven a 20 participantes cuatro días a la semana. Johnston es la directora ejecutiva de Respite Ministry, y ha escrito una guía para que otras iglesias dupliquen el ministerio.

“La edad media de los metodistas unidos es 57 años”, observa Johnston. “¿Qué ministerio tenemos para servir a nuestra base? El ministerio usa voluntarios Baby Boomers para que sirvan a sus amigos entre ellos. Cambian la vida de sus vecinos y lo hacen con mucha gente. Respite Ministry es un modelo basado en voluntarios, y es una obra tangible del Espíritu Santo. Uno lo siento alrededor”.

Crystal Caviness trabaja en UMC.org, en Comunicaciones Metodistas Unidas. Contáctese por email o llame al 615-742-5138