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La Pregunta Metodista: ¿Qué influencia tuvo Francis Asbury en los/as obispos/as?

La ordenación del Obispo Francis Asbury realizada por el Obispo Thomas Coke en Baltimore, Maryland durante la Conferencia de Navidad, la histórica reunión que estableció la Iglesia Episcopal Metodista de los Estados Unidos en 1784. Un grabado de A. Gilchrist Campbell de una pintura de Thomas Coke Ruckle, 1882. Cortesía de la Colección Metodista de la Universidad Drew (Madison, Nueva Jersey) a través de Wikimedia Commons.
La ordenación del Obispo Francis Asbury realizada por el Obispo Thomas Coke en Baltimore, Maryland durante la Conferencia de Navidad, la histórica reunión que estableció la Iglesia Episcopal Metodista de los Estados Unidos en 1784. Un grabado de A. Gilchrist Campbell de una pintura de Thomas Coke Ruckle, 1882. Cortesía de la Colección Metodista de la Universidad Drew (Madison, Nueva Jersey) a través de Wikimedia Commons.

Cuando piensa en un/a obispo/a metodista unido/a ¿qué le viene a la mente? ¿Organizador/a o reorganizador/a de ministerios de conferencias? ¿Alguien que busca mantener unido a todo el rebaño, incluso cuando algunos/as se mueven en direcciones divergentes? ¿Una persona que lidera construyendo consenso con otros/as líderes?

El papel de los/as obispos/as en La Iglesia Metodista Unida (IMU) se debe mucho al trabajo pionero de Francis Asbury, uno de los primeros obispos del metodismo estadounidense. El Obispo Asbury sentó los precedentes y las bases para gran parte de lo que hacen hoy los/as obispos/as metodistas unidos/as.

Obispos/as como organizadores/a – reorganizadores/as del ministerio

John Wesley envió a Asbury para ayudar a supervisar las sociedades metodistas en las colonias americanas en septiembre de 1771. Trece años después, Asbury fue ordenado obispo en la Conferencia de 1784 que creó la Iglesia Episcopal Metodista, y aunque había sido un organizador eficaz de las sociedades, ahora tenía la responsabilidad de crear la organización y estructura de una denominación incipiente.

Uno de los desafíos más importantes que enfrentó Asbury fue ayudar en la transición de la red de sociedades metodistas que ya estaba dirigiendo para que funcionaran como congregaciones de pleno derecho. Como sociedades, se habían centrado principalmente en apoyar reuniones de discipulado responsable para adultos/as comprometidos/as; pero como congregaciones ahora también tendrían que ofrecer culto público semanal, abierto a quienes quisieran asistir, celebrar los sacramentos y capacitar a personas de todas las edades y orígenes en los conceptos básicos de la fe.

El Obispo Asbury tuvo que encontrar una manera de capacitar y ordenar a más clérigos para servir a las nuevas congregaciones y aunque él mismo no era un hombre con educación formal, creía firmemente en la formación de predicadores/as. Creó un proceso de educación teológica y profesional basado tanto en lecturas guiadas como en tutorías, que aún persiste en gran medida en las formas en que se capacita a los/as pastores/as locales con licencia.

El Obispo Asbury también tuvo que encontrar un medio eficaz para desplegar el número muy limitado de clérigos ordenados disponibles para su nombramiento. Desde la década de 1780 hasta principios del siglo XIX, se asignó a un anciano ordenado para servir a 12 congregaciones en un circuito. El anciano podría visitar, dirigir el culto y supervisar cada iglesia local durante una semana cada vez. Durante esa semana, se haría todo lo que un pastor pudiera hacer, desde ofrecer los sacramentos, presidir matrimonios, enterrar a los/as muertos/as y asegurarse de que la administración de la iglesia local y sus ministerios estuvieran en buen estado. En la decimotercera semana de cada trimestre, el Obispo Asbury convocaría a sus pastores para escuchar cómo iba su trabajo y asignarlos a sus cargos para el próximo trimestre.

Los/as obispos/as metodistas unidos/as de hoy continúan construyendo sobre la plataforma de Asbury para equipar a las iglesias locales en todos sus ministerios, proporcionando la capacitación y asignación de cargos al clero, y manteniendo la conferencia organizada para lograr su misión a través de reuniones regulares de su clero y líderes laicos/as.

Los/as obispos/as como fuente de unidad

Antes de la creación de la Iglesia Episcopal Metodista en 1784 y antes de que Asbury fuera ordenado formalmente como obispo, ya existían múltiples tensiones dentro del tejido de las sociedades metodistas estadounidenses. Uno de los más graves ocurrió cuando en 1780, los líderes metodistas reunidos en Virginia aprobaron una resolución para separarse de la Iglesia de Inglaterra y establecerse como una iglesia independiente.

Asbury fue notificado rápidamente de esa acción, se montó en su caballo, llegó al lugar de la reunión antes de que todos se hubieran disuelto y convenció a los líderes de que volvieran a reunirse para rescindir su resolución. ¿Por qué? ¿No hubo razones urgentes para una separación, especialmente con una guerra contra Inglaterra todavía en curso? Si las habian pero había mayores "Razones en contra de una separación" como les recordó Asbury, utilizando el folleto de John y Charles Wesley que se había incluido en todos los himnarios metodistas publicados desde finales de la década de 1750. Y fundamentalmente, si los metodistas de Virginia tomaban esta decisión por sí mismos en lugar de hacerlo con los líderes de todas las sociedades juntas, eso podría romper toda la conexión estadounidense, con algunas regiones eligiendo la separación mientras que otras no, y sin una forma clara de colaboración a partir de entonces.

Los/as obispos/as metodistas unidos/as de hoy están encargados/as de su consagración "para proteger la fe, buscar la unidad y ejercer la disciplina de toda la iglesia". Este respeto por la fe, la unidad y la disciplina de toda la iglesia, visto en los esfuerzos de Asbury en Virginia en 1780, también ha sido ejemplificado por los/as obispos/as de hoy en su trabajo para liderar el énfasis a nivel nacional y mundial para fortalecer las iglesias locales, el Llamado a la Acción para luchar y erradicar la malaria (Imagine No Malaria) y más recientemente, para abogar por el acceso total a las vacunas contra COVID-19 en todo el mundo.

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Obispos/as como desarrolladores/as de consenso

John Wesley estableció la disciplina central para los predicadores metodistas que él nombró reuniéndolos en una conferencia donde leería una serie de preguntas sobre qué enseñar, cómo enseñar y qué hacer, y luego leería sus propias respuestas a esas preguntas. Esperaba que sus predicadores simplemente dieran su consentimiento e hicieran lo mismo.

El enfoque del Obispo Asbury fue completamente diferente. Si bien los Libros de Disciplina desde la época de Asbury hasta después de la Guerra Civil de los Estados Unidos todavía incluían una serie de preguntas y respuestas, las respuestas proporcionadas ya no eran las de Asbury u otros obispos únicamente; pues fueron el resultado del intercambio en las conversaciones reales entre Asbury y obispos posteriors con el clero reunido en la conferencia. Asbury creía que los predicadores debían participar activamente en la toma de decisiones sobre su conexión y el trabajo que estaban haciendo.

De manera similar, aunque John Wesley simplemente había designado a Asbury como el principal organizador de la misión metodista en Estados Unidos, Asbury no aceptaría el título de superintendente de Wesley sin la aprobación del voto de los predicadores mismos en la conferencia. Para Wesley, un hombre de la Corona, el liderazgo provenía de aquellos a quienes él nombró. Para Asbury, un inglés que vivía en la América recién independizada, el liderazgo provenía del consentimiento de los dirigidos.

Los/as obispos/as metodistas unidos/as de hoy continúan con esta herencia ya que no son nombrados/as por otros/as obispos/as, sino que son elegidos/as por el clero y los/as miembros laicos/as de las conferencias jurisdiccionales y centrales; y su función principal en las sesiones anuales de la conferencia no es generalmente ordenar lo que sucederá, sino más bien llevar a los/as miembros de la conferencia a tomar decisiones que quieran tomar por el bien de ésta.

Organizar, unificar y desarrollar el consenso es el núcleo del trabajo de los/as obispos/as metodistas unidos/as hoy y son sus tres roles importantes, y muchas de las formas en que se realizan hoy se remontan directamente al trabajo de uno de los primeros obispos del metodismo estadounidense. ¡Gracias, obispo Asbury!

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* Este material fue producido por Pregunte a La Iglesia Metodista Unida, un ministerio de las Comunicaciones Metodistas Unidas. 

** Leonor Yanez es traductora independiente. Puede escribirle a IMU Hispana-Latina @umcom.org. Para leer más noticias metodistas unidas, ideas e inspiración para el ministerio suscríbase gratis al UMCOMtigo.