Identidad

Rev. Carlos Samuel Reyes Rodríguez habla de las dificultades de descubrir su identidad personal y al mismo tiempo simplificar nuestra entendimiento de nuestra identidad cristiana.

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¿Quién soy yo? ¿Para qué estoy aquí? Éstas son preguntas que pueden ser exploradas a fin de ganar la dirección más clara para contestar lo que hago con mi vida. Buenas, me llamo Carlos Samuel Reyes Rodríguez y yo sirvo como un Diácono en la Península-Delaware luchando con nuestra gente Latina.

Descubriendo identidad y objetivo es una práctica provechosa para la transformación aun cuando pasamos por obstáculos o privaciones. Las situaciones problemáticas están presentes durante la vida y se hacen una crisis cuando no vemos la salida o el final; la discriminación en los EE.UU, por ejemplo, puede ser fácilmente una carga demasiado larga para vivir.

Presenciando un tercio de la población de los Estados Unidos – incluso cristianosvotar –  por un candidato con políticas xenófobas, ya que su plataforma me ha dado un peaje. Entré en un período de crisis. ¿Cómo era posible que autodenominados seguidores de Jesús apoyaran esta manifestación de maldad? En el Reino de Dios, los inmigrantes son recibidos y honrados, tratados con compasión y amor. Esta evidente contradicción moral vino porque tenía expectativas de la iglesia de Cristo que no coincido con la identidad de Cristo.

El predicamento interno me empujó a buscar profundamente en quién soy y cuál es mi lugar en el aquí y ahora. Confieso que era entumecido antes de 2013 – cuando empecé mi educación teológica – y no tomé la importancia en serio de seguir a un Dios perjudicial que nos libera de apatía y la injusta. En una palabra, del pecado.

Desde noviembre de 2016, he dejado a mi pelo facial crecer hasta que la actual administración ya no está en la oficina. Se ha hecho un recordatorio permanente del dolor impuesto por los líderes en esta nación, un viaje de aprendizaje que profundiza mis raíces, y un signo personal de la anticipación constante para el cambio; un compromiso que re-dirige mi propósito, mi llamada.

Invitado por un Dios de justicia, somos regados en las aguas que nos llaman "para predicar buenas noticias con estos que viven en la pobreza, para proclamar la liberación a los cautivos y la recuperación de la vista a los ciegos, para poner en libertad a los oprimidos". Esta afirmación, que recordamos cada vez que participamos en la Santa Comunión, me libera: sobrepaso la interpretación egoísta y nacionalista de Dios dándome la última identidad.

Entiendo que la iglesia ha conservado sistemáticamente estructuras opresivas de poder a lo largo de la historia. También comprendo que Dios no es la iglesia de los Estados Unidos. El Reino que Jesús construye sobre la tierra es sagrado incluso cuando la institución coopera con fuerzas opuestas por acción u omisión.

Cuando llega la crisis, creo que tenemos que enfrentarlo para exponer falsas expectativas. Tan dolorosa como podría ser, debemos enfrentarlo admitiendo que hemos sido parte de una estructura racista. Entonces, reclamamos la identidad basada en la voz de nuestro creador y la distinguimos de la corruptiva. Cuando una voz dice que eres un ilegal, Dios te dice que eres mi hijo amado. Cuando escuchas una voz que dice que no eres digno, Dios te dice mi gracia es suficiente y estás hecho a mi imagen.

A medida que continuamos superando experiencias negativas, debemos estar atentos al sonido de la liberación para toda la humanidad. El amor, la justicia y la paz de Dios sean contigo hoy y siempre.


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