Carlos Amador, 25 años, y Sofía Campos, 20 años, crecieron pensando que podían ser parte del sueño americano que promete que si uno trabaja duro y persevera, podrá tener prosperidad y éxito.
Foto UMNS por Kathleen Barry
Estos dos jóvenes brillantes y talentosos están despertando a la realidad de que, a pesar de sobresalir académicamente y dedicar gran parte de su tiempo al servicio comunitario, sus sueños probablemente no se realicen.
Amador nació en la Ciudad de México y vino a los Estados Unidos con sus padres, cuando tenía 14 años. Campos nació en Lima, Perú, y vino al país cuando sólo tenía 6 años. Ambos son buenos estudiantes, pero también son ilegales.
Amador está sacando una maestría en servicio social de la Universidad de California, Los Ángeles. Campos está en su cuarto años en UCLA y quiere después proseguir estudios en un programa de leyes y salud pública. Pero cuando se gradúen, su estatus inmigratorio no les permitirá conseguir trabajo en los Estados Unidos.
Amador y Campos son dos de los 800,000 jóvenes que podrían beneficiarse si se pasa la ley DREAM (Development, Relief and Education for Alien Minors).
La ley permitiría a inmigrantes ilegales que entraron al país como niños (esto es, cuando eran menores de 15 años) y que han vivido aquí por cinco años, postular al Departamento de Seguridad Nacional, para obtener estatus legal condicional para después que se gradúen de la escuela secundaria.
Su estatus legal los calificaría para pagar tarifas intra-estatales para la matrícula universitaria y recibir alguna forma de ayuda financiera federal. Si asisten a la universidad o entran al servicio militar por lo menos dos años, podrían calificar para obtener residencia legal y seguir el camino hacia la ciudadanía.
Los que apoyan la ley afirman que animará a los jóvenes a entrar al ejército o la universidad.
Los que se oponen afirman que la ley es un programa de amnistía para los niños de padres que han violado la ley de inmigración de los Estados Unidos.
Orando por una votación
Ahora que el congreso está reunido para la sesión conocida como “incapacitada” (lame-duck), los estudiantes están en campaña con la esperanza de que se vote y apruebe la ley.
Anteriormente en este año, el Senado votó 56-43 en contra de una ley de defensa que incluía la ley DREAM (Dream Act) como una enmienda. La ley ha sido presentada al Congreso en varias formas desde 2003. Richard Lugar, senador metodista unido R-Indiana, y Dick Durbin, senador D-Illinois, presentaron la ley DREAM en 2009. Este es el tercer Congreso en el que Lugar y Durbin presentan la legislación para que sea considerada.
Los que se oponen al proyecto de ley afirman que envía un mensaje que la violación de la ley de inmigración eventualmente puede permitir que los hijos de ilegales tengan ciudadanía y ayuda federal pagada por nuestros impuestos.
“La propuesta de ley DREAM es una pesadilla para el pueblo americano. Es un asalto en contra de los ciudadanos americanos e inmigrantes legales que pagan sus impuestos y cumplen la ley”, dijo el diputado Lamar Smith, R-San Antonio, el republicano superior del Comité Judicial de la Cámara de Diputados.
Dianne Feinstain, senadora D-California que co-auspicia DREAM, dijo que la ley es un incentivo para que los estudiantes brillantes y motivados lleguen a ser responsables y valiosos miembros de la sociedad.
“Cada año, jóvenes indocumentados se gradúan de nuestras escuelas secundarias o reciben un diploma equivalente. De aquí pueden tomar uno de dos caminos: Pueden mirar su situación como si no hubiera esperanza y cometer crímenes y unirse a las pandillas; o pueden continuar su educación, encontrar un buen trabajo y recompensar al país por su ayuda”.
“Muchos de estos jóvenes descubren la espantosa realidad de que no son ciudadanos americanos cuando tratan de obtener una licencia de conducir. Cuando se dan cuenta que no tienen país, ni futuro, ni esperanza, se sumergen en una gran depresión”. – Lori Stafford. Apoyo metodista unido
Amador y Campos son dos de los “soñadores” con quienes trabaja Jeanne Roe Smith en IDEAS@UCLA, una organización estudiantil formada por quienes apoyan el “sueño” o DREAM. Smith trabaja en el ministerio universitario metodista unido en la Fundación Wesley de UCLA.
“Su sueño es crear avenidas legales hacia la ciudadanía demostrando su capacidad académica, moral y emocional y ser reconocidos por lo que algunos de nosotros ya vemos en ellos, que son miembros extraordinarios, dotados, comprometidos, compasivos y productivos de nuestra comunidad, universidad y mundo”, dice.
Afirma que la ley DREAM sería un buen primer paso hacia corregir el “quebrado y desencaminado sistema de inmigración”.
Lori Stafford, miembro de la IMU Lover Lane, de Dallas, Texas, dice que le rompe el corazón ver las consecuencias que tiene en la vida de los jóvenes el ser indocumentados.
Muchos de los estudiantes fueron traídos al país de bebés y han crecido como americanos, dice. Le asombra que la sociedad invierta tantos recursos en educación y que después les niegue la oportunidad de trabajar.
“Muchos de estos jóvenes descubren la espantosa realidad de que no son ciudadanos americanos cuando tratan de obtener una licencia de conducir”, dice. “Cuando se dan cuenta que no tienen país, ni futuro, ni esperanza, se sumergen en una gran depresión”.
William Lawrence, decano y profesor de la Escuela de Teología Perkins de la Universidad Metodista del Sur, en Dallas, dice que la educación es una inversión para producir la siguiente generación de líderes.
En una columna publicada en la bitácora informática religiosa del Dallas Morning News, Lawrence presenta el argumento moral para aprobar DREAM.
“Seamos claros. La matricula de las universidades financiadas públicamente está disponible en base a la competición, como sabemos. Mientras que algunos desearían promover la idea de que un joven dependiente de alguien que entró ilegalmente al país podría tomar el lugar del joven de otra persona, la realidad es que todos los jóvenes que postulan compiten para entrar a la universidad. Lo que determina su aceptación a la universidad son sus notas o calificaciones, dones de liderazgo, logros extracurriculares y la puntuación lograda en los exámenes estándar (SAT o ACT), junto con otras formas de medición”.
En el Libro de Disciplina 2008, la Iglesia Metodista Unida apoya una reforma comprehensiva que incluya hacer posible que los estudiantes puedan obtener educación a precios razonables.
La Junta General de Iglesia y Sociedad apoya el proyecto de ley DREAM 2009 (H.R. 1751 y S.729)
“Esperamos que el Congreso actúe rápidamente para aprobar esta legislación”, dijo Bill Mefford, director de derechos humanos y civiles de dicha agencia. “La aprobación de DREAM es un paso importante hacia una reforma justa y compasiva a un sistema de inmigración quebrado”.
La agencia está exhortando a los metodistas unidos a orar diariamente y a llamar a los senadores y diputados para que apoyen DREAM. Minerva Carcaño, Obispa metodista unida del área de Phoenix, también está pidiendo a todos los metodistas unidos que hagan lo mismo.
Amador participó en una huelga de hambre fuera de la oficina del senador Feinstein, en julio pasado. Dijo que los estudiantes sintieron la necesidad de poner sus vidas en riesgo para mostrar cuán importante es la ley DREAM para ellos.
Cuando la ley no fue aprobada en septiembre pasado, Amador todavía mostró esperanza de que sea aprobada y prometió seguir trabajando para que así sea.
“Estamos enfadados y tristes de que nuestros sueños todavía no se hagan realidad, pero siento que la ley DREAM será aprobada pronto”, dijo.
* Gilbert es periodista para el equipo de contenido para adultos jóvenes. Contacto:
Kathy L. Gilbert, Nashville, Tenn., (615) 742-5470 ó newsdesk@umcom.org.
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